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domingo, 28 de junio de 2026

Irán-Pakistán: alianza islámica

La República Islámica de Irán es un país ubicado en Asia Occidental, con un territorio que supera los 1.600 millones de kilómetros cuadrados y una población cercana a los 100 millones de habitantes, la cual es mayoritariamente de religión musulmana chiita. Por su parte, la República Islámica de Pakistán es un país ubicado en el subcontinente indio de Asia, con un territorio que supera los 800 millones de kilómetros cuadrados y una población cercana a los 250 millones de habitantes, la cual es mayoritariamente de religión musulmana sunita.

Irán-Pakistán: alianza islámica


Estos dos países islámicos comparten una frontera de 900 kilómetros, y suman en conjunto 2.400 millones de kilómetros cuadrados, 350 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto que supera los 1.500 millones de dólares. Entre ambos acumulan inmensos recursos en el campo de la energía petrolífera, gasífera y nuclear.

En medio del contexto del conflicto entre Irán y Estados Unidos, en el que Pakistán ha fungido como mediador en las conversaciones y acuerdos entre ambos actores, ha surgido una alianza estratégica islámica entre ambos países asiáticos. Irán y Pakistán han acordado impulsar los lazos de cooperación en materia de comercio, transporte, energía y seguridad, lo que sin duda redimensionará su papel en todo lo que es el mundo asiático.

Este es un caso muy interesante porque ejemplifica muy bien lo que significa el reacomodo geopolítico de los espacios y territorios, tanto por los cambios que se producen dentro de ellos, como por las relaciones que surgen entre ellos, a partir de las potencialidades y debilidades que los caracterizan. De ahora en adelante Irán y Pakistán hablarán como una sola voz al momento de dirigirse, bien sea a los países del Golfo Pérsico o a India, China, Rusia, la Unión Europea y Estados Unidos. Hablarán con base en su acceso a mares, puertos, estrechos, tecnología y energía.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

martes, 23 de septiembre de 2025

Afganistán y el mundo tripolar

 Afganistán, ese país ubicado en Asia del Sur, que limita con Pakistán, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y China, se denomina actualmente Emirato Islámico de Afganistán (EIA), nombre que le han dado los talibanes, después que este grupo insurgente islamista, en agosto del año 2021, terminó de conquistar plenamente su territorio, expulsando los remanentes de las tropas de ocupación occidentales.

Afganistán y el mundo tripolar


El triunfo de los talibanes fue celebrado ampliamente por el mundo islámico, porque, independientemente de las diferencias que existen entre las varias corrientes y escuelas del Islam, el denominador común, en los diferentes pronunciamientos y declaraciones, fue la de congratularse por la liberación del territorio afgano del dominio que, desde tiempos inmemoriales, habían impuesto los países occidentales.

Afganistán, con una población cercana a los 40 millones de habitantes, la mayoría de ella en condiciones de pobreza, es en la actualidad objeto de atención por parte de las potencias que lideran el mundo tripolar, vale decir Rusia, China y Estados Unidos, tomando en cuenta la ubicación estratégica que este territorio tiene desde el punto de vista del desarrollo de proyectos energéticos, agrícolas, comerciales y de seguridad.

En tal sentido, el pasado mes de julio Rusia reconoció formalmente al Emirato Islámico de Afganistán, en el marco de una estrategia de colaboración y desarrollo de proyectos en territorio afgano, con proyección hacia los países vecinos. Por su parte, en agosto pasado, China reafirmó su colaboración con Afganistán en el marco del gran proyecto chino de la Franja y la Ruta de la Seda, y de aumento de la seguridad regional. Y del lado de Estados Unidos, se ha puesto en la mesa de discusión el interés por parte de la potencia americana, en recuperar la base aérea de Bagram, ubicada a 60 kilómetros al norte de Kabul, y muy próxima a China. Todo esto indica que Afganistán ha pasado a ser una pieza más del ajedrez geopolítico mundial, y muy especialmente del continente asiático.

Por Alfredo Portillo *

alportillo12@gmail.com

sábado, 9 de agosto de 2025

India y Pakistán: entre el agua y el poder nuclear

Las rivalidades de poder siempre están presentes en los territorios, cualquiera sea su dimensión, como manifestación de la dinámica geopolítica. Son procesos constantes que adquieren determinado grado de intensidad, hasta convertirse en conflictos, muchas veces bélicos. Entonces se vuelven noticias, y ocupan la atención de la opinión pública, tanto de la común, como de la especializada. Surgen entonces los análisis y las predicciones.

India y Pakistán: entre el agua y el poder nuclear


Es el caso de las rivalidades de poder entre India y Pakistán, dos países limítrofes ubicados en el subcontinente indio, conocido en otras épocas como el Indostán. Entre ambos suman más de 4 millones de kilómetros cuadrados, más de 1.600 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto que sobrepasa los 13 billones de dólares.

Hace algunas semanas ambos países fueron noticia. Un evento calificado de acción terrorista, perpetrado en la localidad de Pahalgam, en territorio de la Cachemira administrada por la India, se saldó con la muerte de varios ciudadanos indios. Inmediatamente el gobierno de la India acusó al gobierno de Pakistán de haber facilitado la ejecución de tal acto.

De las palabras de acusación y contraacusación, de parte y parte, se pasó a las acciones de carácter bélico. Hubo intercambio de fuego entre tropas indias y pakistaníes en predios de Cachemira. Las tensiones y amenazas de lado y lado aumentaron. El gobierno de la India amenazó con cortar el fluido de las aguas del río Indo, que discurren en sentido norte-sur, a lo largo de Pakistán, desde las montañas de Cachemira, hasta desembocar en el mar Arábigo.

Entonces otra carta entró en el juego. La posibilidad del uso de armas nucleares fue mencionada. El poder nuclear como poder de disuasión, en un contexto en el que ambos países lo poseen. Las tensiones disminuyeron y el cese el fuego se hizo efectivo. Tal vez, en otras circunstancias, los pakistaníes pudieron haberse quedado sin las aguas del Indo.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

viernes, 18 de julio de 2025

Cómo evitar una guerra nuclear

 Recientemente la revista Nature publicó un artículo escrito por Alexandra Witze titulado “Cómo evitar una guerra nuclear en una era de IA y desinformación”, en el que se parte de la idea, según la cual, la disuasión nuclear ya no es un juego entre dos jugadores (Estados Unidos y Rusia), ya que las tecnologías emergentes amenazan con modificar aún más el status quo, con resultados de alto riesgo.

Cómo evitar una guerra nuclear


El caso es que, tal como lo comenta Witze, la mayoría de los expertos consideran que el riesgo nuclear es muy alto y está aumentando. En lo que va de este año 2025, ya son varios los escenarios con riesgo nuclear. El conflicto entre Rusia y Ucrania, los días de tensión entre India y Pakistán, y los bombardeos a instalaciones nucleares de Irán por parte de Estados Unidos e Israel, han hecho saltar las agujas del riesgo nuclear.

Hace años las armas nucleares estaban en manos de Estados Unidos y Rusia de manera equiparada. Ahora China ha emergido como una superpotencia nuclear, al tiempo que Corea del Norte está aumentando su arsenal, al igual que India y Pakistán, sin descartar la posibilidad de que Irán llegue a tener armas nucleares.

A lo anterior hay que sumar la posibilidad de que la información errónea y la desinformación en línea, influyan en los líderes de los países con armas nucleares, y que la inteligencia artificial (IA) aporte incertidumbre al momento de tomar decisiones militares.

La situación se complica al pasar de un modelo nuclear bipolar a un modelo nuclear multipolar, porque la disuasión ya no es entre dos, en el que las comunicaciones pueden fluir de mejor manera, sino que varias potencias nucleares, con diferentes capacidades disuasivas, aumentan el riesgo nuclear. En todo caso, la ruta nuclear le da una vuelta al planeta Tierra, al pasar por Estados Unidos, Francia, Rusia, Pakistán, India, China y Corea del Norte.

 

Por Alfredo Portillo

*alportillo12@gmail.com

martes, 18 de febrero de 2025

Un mundo en transición

 La transición es, de manera general, el cambio significativo que en un período de tiempo determinado se produce en una realidad, como resultado de procesos de cambio en los elementos que componen dicha realidad. Se tiene entonces una nueva realidad.

Un mundo en transición


La transición geopolítica, haciendo comparación con el párrafo anterior, viene a ser el cambio significativo que se produce en el contexto de las rivalidades de poder en los territorios, a diferentes escalas, desde la microescala (aldea) hasta la macroescala (continente-mundo).

En estos días que corren, del primer trimestre del año 2025, se comienzan a ver los primeros rasgos de una nueva realidad geopolítica. El resultado de un proceso de transición que se ha venido dando en diferentes lugares del mundo, se está reflejando en un nuevo mapa, con cambios en los protagonistas principales.

La Europa que se lanzó a la conquista del resto del mundo, que logró someterlo y reconfigurarlo, está cediendo paso, para desempeñar ahora, roles secundarios. Nuevos actores se suben al escenario para vocear sus parlamentos, con fuerza y estridencia.

El continente africano, con sus 54 Estados independientes, y sus ya más de 1.500 millones de habitantes, con sus economías en desarrollo que han dado importantes pasos, se presenta, en buena medida, como el mundo del futuro. Lo mismo vale para el mundo árabe-persa musulmán del Medio Oriente, rico en recursos energéticos.

Y qué decir de la India, Pakistán y Bangladesh, entremezclados en el hinduismo y el islamismo, que en conjunto alcanzan ya los 2.000 millones de habitantes; o todo ese mosaico etno-lingüístico que constituye el sudeste asiático, con Indonesia a la cabeza.

En fin, un mundo en transición que se reconfigura en múltiples polos, que estira los brazos para sostenerse los unos a otros, para forjar el equilibrio y no caer en el abismo.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 9 de octubre de 2024

Irán en un punto de inflexión

La República Islámica de Irán está en estos días de octubre de 2024 en un momento de punto de inflexión, cuyo desenlace puede significar un paso hacia adelante o varios pasos hacia atrás. Porque se trata de un fuerte pulseo que está sosteniendo, desde el punto de vista militar, con la alianza Israel-Estados Unidos, en medio del creciente conflicto que tiene como epicentro a la Franja de Gaza y que se extiende a  Cisjordania, Libano, Siria, Irak y Yemen, con la posibilidad cierta de involucrar a otros países.

Irán en un punto de inflexión


Irán está jugando la carta de la disuasión con base en la capacidad de respuesta militar que está mostrando  ante la ofensiva desplegada por Israel-Estados Unidos, que amenaza con arrasar con buena parte del Medio Oriente o Asia Occidental. Si Irán logra dar respuestas disuasivas y de contención, habrá dado un paso hacia adelante, pero si es vulnerado con la destrucción de sus instalaciones petroleras y nucleares, habrá retrocedido varios pasos hacia atrás.

De la reafirmación del poder militar de Irán dependerá en buena medida la estabilidad de toda la región, tomando en cuenta la posición estratégica que este país tiene. Basta mirar un mapa para darse cuenta de las implicaciones que los acontecimientos en Irán tienen para Irak, Turquía, Armenia, Azerbaiyán, Turkmenistán,  Afganistán, Pakistán, el Mar Caspio, el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán.

Sin duda que el hecho que representa el punto de  inflexión en que se encuentra Irán, es tal vez de lo más significativo desde el punto de vista de la dinámica geopolítica mundial. No hay otro escenario en estos momentos que convoque a una suma de esfuerzos políticos y diplomáticos para evitar que lo que está ocurriendo en torno a la República Islámica de Irán tenga un desenlace catastrófico. Tan sencillo como eso.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

jueves, 20 de julio de 2023

Estabilidad: el reto de la Organización de Cooperación de Shanghái

 En el contexto de la geografía de las organizaciones internacionales, hay una que destaca por su extensión territorial, por su peso demográfico, por su  capacidad económica y energética, por su poderío militar y por su diversidad cultural y religiosa. 

Se trata de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), la cual está conformada por nueve Estados miembros de pleno derecho (China, India, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán) y tres Estados observadores (Afganistán, Bieolorrusia y Mongolia). Es la organización internacional más representativa del mundo euroasiático. 

Estabilidad: el reto de la Organización de Cooperación de Shanghái


La OCS es una organización del siglo XXI que apunta a contribuir a la construcción de un mundo más estable y más pacífico. Porque los Estados miembros actuales (y los que se unirán en el futuro) están llamados a lidiar  con sus mutuas diferencias y rivalidades, y con las diferencias y rivalidades que  este bloque euroasiático tiene con otras regiones y alianzas del mundo.

Concentrar el 50 % de la población mundial, el 30 % del PIB mundial, grandes reservas  energéticas, un poderoso arsenal nuclear  y la influencia de religiones como el cristianismo, el islamismo y el hinduismo, obligan a concertar, a dialogar y a cooperar.

La palabra clave en la gestión de la OCS no es otra que  ‘estabilidad’. Porque de lo que se trata es de lograr y garantizar la estabilidad política interna de los Estados miembros, y eso pasa necesariamente por lograr una estabilidad económica, para poder enfrentar los retos del desarrollo económico integral y los retos que plantea la crisis climática y ambiental en general.

Está claro que los Estados miembros de la OCS tienen libertad de acción para desarrollar sus propias estrategias de política exterior dirigidas a otros países y regiones del mundo, pero siempre en procura de fortalecerse individualmente y fortalecer la alianza como tal. Por un mundo más estable.

alportillo12@gmail.com

martes, 21 de diciembre de 2021

Afganistán y el mundo del Islam

Afganistán, ese país ubicado en Asia del Sur, que limita con Pakistán, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y China, se denomina actualmente Emirato Islámico de Afganistán (EIA), nombre que le han dado los talibanes, después que este grupo insurgente islamista, en agosto de  este año 2021, terminó de conquistar plenamente su territorio, expulsando los remanentes de las tropas de ocupación occidentales.



El triunfo de los talibanes fue celebrado ampliamente por el mundo islámico, porque, independientemente de las diferencias que existen entre las varias corrientes y escuelas del Islam, el denominador común, en los diferentes pronunciamientos y declaraciones, ha sido congratularse por la liberación del territorio afgano del yugo que, desde tiempos inmemoriales, habían impuesto los países occidentale

Ahora, para asegurarse que el proyecto islamista de los talibanes sea encausado por la senda de la estabilidad y el bienestar de la sociedad afgana, recientemente la Organización de Cooperación Islámica (OCI), en reunión realizada en Islamabad, capital de Pakistán, acordó crear un fondo humanitario para el EIA, que será administrado por el Banco Islámico de Desarrollo (BID).

La OCI fue creada en 1969 y tiene su sede en la ciudad de Yeda, Arabia Saudita, y está integrada en la actualidad por 57 países, cuya población es mayoritariamente musulmana, en tanto que el BID, como agencia especializada de la OCI, fue fundado en 1973, y su sede también está en Yeda. El BID es en sí el brazo financiero del mundo islámico, y se encarga de fomentar el desarrollo económico y el progreso social de los países miembros y de las comunidades musulmanas. 

Esta vez le corresponde a los talibanes, formados en las madrasas (escuelas islámicas) de los deobandi, en Pakistán. El Islam pisa firme y reconquista territorio. El pulseo con occidente continúa.

Por Alfredo Portillo

lunes, 1 de noviembre de 2021

El futuro de Afganistán

A finales de octubre de este año 2021 reapareció en Kandahar, al sureste de Afganistán, el líder supremo de los talibanes, el jeque Hibatullah Akhundzada, más de dos meses después de la toma de Kabul y la conquista del poder por parte de este grupo insurgente islámico, con lo cual se reafirma el triunfo  del Islam a expensas de las fuerzas de intervención europeas y estadounidenses.

 


Dada la ubicación estratégica que tiene este país, ahora llamado Emirato Islámico de Afganistán, el cual tiene fronteras con Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, China y Pakistán, y con una población cercana a los 40 millones de habitantes, la mayoría de ella en condiciones de pobreza, ha llevado a las potencias occidentales, a Rusia, a China, a los países del Golfo Pérsico y a la Organización de Naciones Unidas, a unir esfuerzos en procura de lograr su estabilidad, para evitar que se convierta en un torbellino impredecible.

Este es un buen ejemplo de lo que significa la imposición de una visión geopolítica por parte de un grupo humano en un territorio  determinado, a partir del conjunto de ideas que en materia de sistema de gobierno, religión, economía y cultura, dieron lugar a la concepción de un proyecto político-religioso que, habiendo tomado el poder en la década de los 90 del siglo XX, fue derrotado, para luego replegarse y, veinte años después, regresar triunfante.

Se podría decir, sin ánimo de exagerar, que a todos les interesa la estabilidad de Afganistán. Ya bajo la égida del Islam, tanto sunitas como  chiitas ven  al territorio afgano como un escenario donde florecerá la palabra del Corán. Rusia por su parte, al igual que China, quiere un Afganistán estable para garantizar a su vez la estabilidad de países como Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. Y  países como Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, comienzan a ver el ahora Emirato Islámico de Afganistán como un futuro proveedor de materias primas minerales y como una posibilidad para el desarrollo de proyectos de infraestructura. No es el fin de la historia.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

lunes, 11 de febrero de 2019

Océano Indico: centro del mundo


Recientemente  Thomas Marrier d’Unienville  publicó  en la página www.diploweb.com  el artículo “L’océan Indien, nouveau centre du monde?”, a través del cual explica el proceso geopolítico que se ha venido construyendo en aguas del océano Indico y sus países ribereños, que están haciendo  de este espacio geográfico, el centro del mundo.

Océano  Indico: centro del mundo


Marrier d’Unienville  comienza su artículo recordando a Alfred Thayer Mahan, oficial de la marina estadounidense, quien a finales del siglo XIX, dijo: “La potencia que domine el océano Indico controlará Asia y el futuro del mundo se definirá en sus aguas”. Ese futuro, por cierto,  ya es presente,  y  en pleno  siglo XXI, el  mundo todo mira hacia el océano Indico.

Desde el golfo Pérsico a las costas del este de África, pasando por Malasia, las costas australianas y la Antártida, el océano Indico cubre aproximadamente 70 millones de kilómetros cuadrados, y sus países ribereños reúnen un tercio de la población mundial. Sus aguas permiten el acceso a Europa y Asia, a través del golfo Pérsico y el canal de Suez. Un cuarto de la producción mundial de petróleo transita por el estrecho de Ormuz, y 4 millones de barriles circulan  diariamente por el estrecho de Bab el-Mandeb, en tanto que el 30% del comercio mundial transita por el estrecho de Malacca.

En el mapa anexo elaborado por Florence Amat (se recomienda ampliar mapa), se puede apreciar la presencia de las potencias principales (China, India, Estados Unidos y Francia), potencias secundarias (Irán, Arabia Saudita y Pakistán) y otros países ribereños, con sus arsenales de bases militares, flotas navales, puntos de apoyo naval, recursos naturales, vías de comunicación, estrechos estratégicos y zonas de piratería, que hacen del océano Indico un complejo escenario geopolítico, con un frágil equilibrio, y con condiciones exigentes para el mantenimiento de la paz y la cooperación.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve

domingo, 12 de marzo de 2017

India: ¿Potencia mundial?

En su excelente artículo “L’Inde, puissance mondiale ?”, publicado en www.diploweb.com, Alain Lamballe hace un análisis de las características que presenta la República de India, que permiten calificarla como una potencia mundial.
Con una extensión territorial que alcanza los 3.200.000 km² y una población que ronda los 1.300 millones de habitantes, la India se hace presente en el mundo cada día con más fuerza, y muestra de ello es que, con un Producto Interno Bruto que asciende a los 1.000 millones de dólares y un crecimiento anual promedio de 8%, ya es la cuarta economía del mundo.

India: ¿Potencia mundial?

Como lo señala Lamballe, el  mundo cambia y la India contribuirá a ese cambio, agregando que no se puede comprender a la India de hoy sin referirse a su pasado prestigioso, ya que esta nación es grande porque en su pasado ya fue grande. Su diversidad etnolingüística y religiosa la hacen ser una sociedad compleja que ha sabido superar diferencias y apuntalar coincidencias.
Situada al sur de Asia y al norte del Océano  Indico, la India se afirma en primer lugar como una potencia regional, en el contexto de la Asociación de Cooperación Regional de Asia del Sur, conformada por India, Pakistán, Afganistán, Bangladés, Nepal, Bután, Sri Lanka y Maldivas. Además, en el contexto del Medio Oriente, la India ha firmado un Tratado de Libre Comercio con los países del Consejo de Cooperación del Golfo, que incluye a Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Entre otras organizaciones de integración y cooperación en las que la India participa o con las que mantiene estrechos lazos figuran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la Asociación de Asia Oriental, la Organización de Cooperación de Shanghai y el bloque de los BRICS. Pasos gigantes dados un país gigante.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

lunes, 31 de octubre de 2016

Asia Central: una región asediada

En su artículo “Où  va  l’AsieCentrale ?  Entre  Chine,  Russie  et  Islam”, publicado en www.diploweb.com, René  Cagnatanaliza la región de Asia Central, a la luz del juego de presiones que ejercen diferentes potencias mundiales y regionales  sobre este estratégico espacio geográfico.

Asia Central: una región asediada

Para Cagnatla región de Asia Central está conformada por los cinco países del Turkestán exsoviético, es decir (en orden decreciente de superficie en km²), Kazajistán (2.725.000), Turkmenistán (488.000), Uzbekistán (447.000), Kirguistán (200.000) y Tayikistán (143.000), además de Afganistán (652.000) y la región china de Sinkiang (660.400). En conjunto, es un espacio geográfico en el que confluyen las culturas ruso ortodoxa y túrquica musulmana.
Como se puede apreciar en el mapa anexo, Asia Central es una región asediada desde diferentes ángulos. India ejerce presión sobre Afganistán. Estados Unidos se proyecta desde el oeste hacia Uzbekistán y desde el sur hacia Afganistán. China extiende sus tentáculos hasta Turkmenistán, Kirguistán y Tayikistán. Turquía centra sus intereses en Kirguistán y Turkmenistán. Pakistán deja sentir su influencia islámica en Kirguistán, Tayikistán y Afganistán. Irán tiene un anclaje en la minoría chiita de Tayikistán. Y Rusia se apoya en las minorías rusas presentes en Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Todas las presiones combinan elementos culturales, religiosos, lingüísticos, económicos, diplomáticos y militares. El objetivo común es uno solo: petróleo, gas y minerales.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

lunes, 23 de noviembre de 2015

Islamismo: del quietismo al yihadismo

La lectura del artículo de Anne-ClémentineLarroque (L’islamisme aujourd’hui : du quiétisme au djihâdisme. Diversité et réalités géopolitiques), publicado en www. diploweb.com, permite aproximarse con alguna claridad al fenómeno geopolítico del llamado yihadismo, que golpeó recientemente en Paris (Francia).
Islamismo: del quietismo al yihadismo

Para Larroque, el yihadismo es una expresión del islamismo, en tanto que éste es la manifestación política del islam como religión. El islamismo tiene una visión totalizante de  la sociedad, y engloba sus leyes, sus principios económicos y sus individuos. El carácter político del islam está determinado por la naturaleza de la charia o ley islámica, la cual es aplicada  a la comunidad islámica.
El yihadismo ha sido impulsado por la corriente islámica denominada salafismo, que postula ir a los orígenes del islam. Larroque identifica tres formas de salafismo: el salafismo misionero o de predicación, basado en la educación y obras de beneficencia; el salafismo político reformista, que apunta a la creación de un Estado islámico por la vía política; y el salafismo yihadista, que apela a la violencia y al terrorismo, ya sea en el seno de un país musulmán o en otro tipo de país.
Entre los grupos activos calificados como yihadistas figuran: Al Qaeda, con presencia en el norte de África, Península Arábiga y Afganistán; Boko Haram, que actúa en Nigeria, Níger, Chad y Camerún; Al Shabaab, con presencia en Somalia y Kenya; Estado Islámico, que controla territorios en Iraq, Siria y Libia; OkbaIbn Nafaâ, que ha  realizado operaciones en Túnez;  Yihad Islámica Palestina, con presencia en los territorios palestinos; Tehrik-e-TalibanPakistan, que opera en Pakistán. Como se puede apreciar, el yihadismo es un fenómeno geopolítico de amplia cobertura territorial

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

sábado, 20 de diciembre de 2014

Insurgencia geopolítica en Pakistán

Desde Pakistán, ese país del Asia meridional que limita con la India, China, Afganistán, Irán y el Mar de Arabia, provino la noticia, en la tercera semana del mes de diciembre de 2014, según la cual, un comando armado perteneciente al Tehrik-i-TalibanPakistan (MovimientoTalibán de Pakistán), había incursionado en una escuela pública del ejército, en la ciudad de Peshawar, dando muerte a unas 150 personas, de las cuales, más de 130 eran niños.
Insurgencia geopolítica en Pakistán
De acuerdo con un vocero del Tehrik-i-TalibanPakistan, el ataque se había producido en respuesta a las operaciones militares desarrolladas por el ejército pakistaní contra militantes talibanes y sus familias,  en territorio de la región montañosa de Waziristán del Norte, en la frontera con Afganistán. En palabras del referido vocero talibán, la intensidad del ataque contra los hijos de militares pakistaníes, tenía como propósito hacerles sentir el sufrimiento que los niños talibanes padecen a diario.
Este nuevo ataque del grupo Tehrik-i-TalibanPakistan, es uno más de la creciente y larga cadena de ataques insurgentes que durante más de una década han sido ejecutados en territorio pakistaní, tal como lo muestra el gráfico anexo, y reafirma la tendencia que ya en el año 2008 había señalado el analista Hassan Abbas, al decir:“La fortaleza organizacional, la estrategia militar y la calidad de liderazgo de los talibanes en los territorios tribales pakistaníes, han mejorado durante los últimos años… En la actualidad los talibanes pakistaníes son una efectiva fuerza de combate que está fustigando al ejército de Pakistán y a las fuerzas de la OTAN”. Efectivamente, como se puede apreciar en el mapa del entorno regional de Pakistán publicado por www.diploweb.com , los ataques insurgentes se han producido recurrentemente en las ciudades de Karachi (al sur), Quetta (al oeste), Peshawar (al noroeste) y Abbottabad e Islamanad (al noreste).
Ahora bien, para mejor entender la insurgencia en Pakistán, resulta conveniente tomar en cuenta algunos aspectos del contexto geopolítico de este país asiático, a saber: 

  • 1. El ejército pakistaní controla la industria, el comercio, la agricultura y la burocracia; además sus miembros viven en zonas confortables dotadas con escuelas, hospitales y centros comerciales; 
  • 2. Uno de cada dos habitantes de Pakistán es analfabeta y el 30% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza; 
  • 3. Los territorios occidentales fronterizos con Irán y Afganistán, es decir, Baluchistán, Áreas Tribales y JaiberPajtunjuá son los menos poblados y más pobres; 
  • 4. La población pakistaní en su gran mayoría (97%) es musulmana, pero al mismo tiempo está repartida en las diferentes escuelas y corrientes del Islam, entre las que figura la corriente yihadista del Tehrik-i-TalibanPakistan.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve
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