lunes, 2 de mayo de 2022

Relación entre la geopolítica y la comunicación

¿Qué relación existe entre la geopolítica y la comunicación? Para responder a esta pregunta vamos a explicar primero qué es la geopolítica, para luego sí, conectarla con la comunicación.

En la actualidad la palabra geopolítica se entiende como las relaciones de poder entre grupos humanos, por la conquista, la defensa, el control o el uso de un territorio, desde la escala local hasta la escala global. 

Relación entre la geopolítica y la  comunicación

Esto quiere decir que, cualquiera sea la dimensión de un territorio, en él existen permanentemente rivalidades de poder, las cuales se manifiestan desde una discusión verbal, pasando por el uso de recursos jurídicos, presiones económicas, hasta el uso de armas, en el caso de que adquieran un tinte bélico.

El caso es que, los territorios, de los cuales los seres humanos forman parte, tienen una determinada ubicación geográfica, que los hace estar cerca o lejos de otros territorios, que pueden tener importancia estratégica, bien porque en ellos se encuentran recursos naturales o infraestructuras de valor, como puertos, aeropuertos, carreteras, etc. Por eso es que surgen las rivalidades de poder.

Ahora bien, para conectar la geopolítica con la comunicación, debemos entender a esta última como un proceso estructurado en dos fases, una de acción y otra de reacción. La de acción sigue la secuencia  Intención-Mensaje-Medio, mientras que la de reacción la secuencia Impacto-Opinión-Conducta. Se asume que el proceso de comunicación se cumple o ha sido exitoso cuando se produce la ecuación Intención-Conducta, es decir, la conducta del destinario es consecuencia de la intención del emisor.

La comunicación viene a ser un elemento más de la geopolítica, es decir, de las rivalidades de poder en el territorio. ¿De qué manera? Bueno, los grupos humanos se valen de los procesos de comunicación en medio de sus rivalidades. Con relación a la conquista, defensa, control o uso de un territorio, determinado grupo humano tiene una intención, genera un mensaje y utiliza un medio, para provocar un impacto, formar una opinión y dar lugar a una conducta.

La comunicación, concebida y ejecutada de manera sistemática por especialistas en comunicación, en el contexto de las rivalidades de poder en determinado territorio, se realiza haciendo uso de los medios de comunicación, de los tradicionales (prensa, radio y televisión) y de los digitales. Estos se convierten en instrumentos al servicio de determinados objetivos geopolíticos, con lo cual se explica la relación entre la geopolítica y la comunicación.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 20 de abril de 2022

Un enclave geopolítico llamado Kaliningrado

Un enclave es un territorio que, perteneciendo a un Estado, se encuentra en el territorio de otro Estado. Este es el caso de Kaliningrado, el cual pertenece a Rusia, pero se encuentra rodeado por territorio de Lituania, por territorio de Polonia y por  aguas del Mar Báltico. De hecho, está separado de la frontera rusa por más de 300 kilómetros en línea recta.

 


Este enclave, Kaliningrado, es un buen ejemplo de cómo la función de un territorio cambia a lo largo del tiempo, en razón de los cambios que se producen en su contexto geográfico y en su contexto geopolítico.

Como resultado del Tratado de Postdam, acordado en 1945 entre el Reino Unido, la Unión Soviética y Estados Unidos, Kaliningrado pasó a ser territorio soviético, en el contexto de lo que fue el Bloque del Este, o Bloque Comunista, durante el período de la Guerra Fría, que se prolongó hasta el año 1991. Se puede decir que durante ese período de tiempo (1945-1991), Kaliningrado se sentía en familia.

Con el desmembramiento de la Unión Soviética, la situación comenzó a cambiar, y la función e importancia de Kaliningrado (ya como parte de Rusia) comenzó a ser otra. La incorporación a la Unión Europea (UE) y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de Polonia y Lituania, provocó que el enclave llamado Kaliningrado quedara atrapado, y ya no tan en familia.

A partir de ese momento, Kaliningrado adquirió una importancia eminentemente militar, al convertirse en la sede de la flota rusa del Mar Báltico, y base de misiles rusos enclavados en territorio de la UE y de la OTAN. Ahora, a raíz del actual conflicto entre Rusia y Ucrania, la función e importancia de Kaliningrado adquiere otro carácter. Por eso, cuando Suecia y Finlandia anuncian que están considerando la posibilidad de incorporarse a la OTAN, las aguas del Mar Báltico se remueven y se enturbian.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

lunes, 11 de abril de 2022

Geopolítica sobre los escombros de la Unión Soviética

La televisora alemana DW ha difundido un documental titulado “Geopolítica sobre los escombros de la Unión Soviética”, que explica, de manera resumida, el proceso geopolítico que se desató (y continúa en la actualidad) en los territorios de lo que fue la Unión Soviética, una unidad geopolítica que existió como tal entre 1922 y 1991, y que llegó a ocupar una extensión territorial de más de 22 millones de kilómetros cuadrados, habitada  por casi 300 millones de seres humanos. 


 

El contenido del documental de la DW cobra importancia en la actualidad, por el momento que se vive a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania, que no es sino un episodio más del proceso geopolítico que se desató con la disolución de la Unión Soviética. ¿Qué hacer ahora es la pregunta que se hicieron en ese momento los pueblos y gobernantes de los países que conformaban la Unión Soviética? Comenzando por los 25 millones de rusohablantes que, de la noche a la mañana, se vieron en la situación de ya no tener la nacionalidad soviética, ni rusa, sino estonia, lituana o ucraniana.

En apenas 30 años son muchos los cambios que se han producido. Los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) miraron hacia el oeste, hacia Europa, hacia la Unión Europea y hacia la OTAN, para alejarse de Rusia. En tanto que los países de Asia Central (Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenikstán y Uzbekistán) han procurado reafirmarse en sus particularidades identitarias de carácter étnico, lingüístico y religioso, basculando entre la influencia de Rusia y la influencia de China.

Y para terminar de armar este rompecabezas, los países caucásicos (Armenia, Azerbaiyán y Georgia), con sus conflictos internos y entre sí, moviéndose entre el Mar Negro y el Mar Caspio, debatiéndose entre la influencia de Rusia y la influencia de Turquía. Para completar con Bielorusia y Ucrania, donde se decide la razón existencial de Rusia.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 2 de marzo de 2022

Cartografía de la desinformación a través de las redes sociales

Los mapas, como producto de la cartografía, son instrumentos que permiten la visualización de un fenómeno desde el punto de vista de su distribución espacial y su relación con otros   fenómenos. En ocasiones explican mejor la realidad de lo que lo hace un concepto, dada la síntesis que muestra a través de colores, tramas y figuras.

Es el caso del mapa que acompaña este corto escrito, elaborado por Charlotte Bezamat-Mantes y publicado en la página www.diploweb.com, con fecha 22 de febrero de 2022. Lleva por título “La desinformación en Facebook. Cómo los Estados transforman las redes sociales en armas”. 

 


Al ver el mapa se puede apreciar la representación de  un fenómeno de carácter global, expresado en círculos azules, para mostrar las operaciones de influencia a través de Facebook,  realizadas en algunos países entre 2017 y 2021, y en trama amarilla para mostrar los países hacia donde se dirigieron las operaciones.

Entre los países originarios de las operaciones de influencia destacan Estados Unidos, México, Brasil, Rusia, Irán, Ucrania y Egipto, mientras que los países destinatarios con mayor cantidad de operaciones de influencia (ataques)  figuran Estados Unidos, Ucrania, Sudán y Libia.

Por supuesto que el mapa elaborado por Charlotte Bezamat-Mantes es simplemente la fotografía de un período de tiempo caracterizado por la explosión de las redes sociales, las cuales se han convertido en unas poderosas herramientas de información, contrainfomación y desinformación, a partir del uso que de ellas hacen miles de millones de personas, en los diferentes países de los diferentes continentes. Esta es una nueva realidad, cuya evolución es difícil precisar, pero que sin duda marcará el destino de la humanidad toda.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

 

martes, 25 de enero de 2022

Gabriel Boric y el espinoso asunto de la causa mapuche

El joven presidente electo de Chile, Gabriel Boric, ha presentado el gabinete que lo acompañará inicialmente durante su gestión que comienza el próximo 11 de marzo. Uno de los rasgos que más resalta de este futuro gabinete es la fuerte presencia de mujeres al frente de ministerios claves, como los de interior, defensa y relaciones exteriores.

Según se desprende de las primeras declaraciones de los designados ministros y ministras, el gobierno de Boric pareciera tener la intención de imprimirle un sello de gradualidad y cautela a las medidas y políticas públicas que se irán implementando, y tener en el diálogo y la empatía su eje central.

 


 

En tal sentido, resulta de interés visualizar la forma como se gestionará el espinoso  asunto de la causa mapuche en la sureña región de la Araucanía, a la luz precisamente del diálogo y la empatía que se ha planteado, tomando en cuenta que los actores en conflicto ya han fijado posición, como para indicarle a Gabriel Boric y su gabinete, con qué se van a conseguir.

El asunto de la causa mapuche se presenta como uno de esos casos en los que se llega al final del túnel, y luego hay una bifurcación vial, es decir, dos caminos que conducen a destinos diferentes. Uno, defendido por los sectores políticos de la derecha chilena, el gremio de los camioneros, las empresas agrícolas y forestales y el ejército chileno. El otro, reivindicado por los representantes de la etnia mapuche y algunos movimientos políticos de izquierda y movimientos sociales.

El meollo del asunto de la causa mapuche está básicamente referido a la disputa de un territorio, es decir, a tierras. No es cualquier cosa. Se trata de la exigencia de la etnia mapuche con relación a un territorio que ella reclama, y que está actualmente en manos de las empresas agrícolas y forestales que allí operan. Lo que no resulta fácil visualizar es de qué manera el dialogo y la empatía harán posible llegar a un punto medio, es decir, a un acuerdo.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

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