sábado, 17 de julio de 2021

Sudeste Asiático: venciendo dificultades

En el contexto geopolítico mundial, al tiempo que se ha venido desarrollando el proceso de globalización, también se ha venido fortaleciendo el proceso de regionalización,   a través de la conformación de bloques de países que han optado por alianzas regionales, con el propósito de interactuar con otros bloques y, de alguna manera, hacerle frente a las grandes potencias.

Este es el caso de los países que conforman la región del Sudeste Asiático, quienes se han agrupado en lo que se conoce como la ASEAN (Association of Southeast Asian Nations), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la cual está conformada por  Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam.

 


 

Estos diez países, en conjunto, tienen una superficie territorial cercana a los 5 millones  de kilómetros cuadrados y una población que supera los 600 millones de habitantes, con un PIB que ronda los 5 mil millones de dólares. Son entre sí muy disímiles desde el punto de vista cultural, religioso, etnolinguístico y de sistema político. Sin embargo, la ASEAN se presenta ante el mundo como un ejemplo de exitosa coexistencia en medio de la diversidad.

De hecho, si la ASEAN no hubiese sido creada en 1967, otro presente, menos optimista, sería  el de sus países miembros. Porque acordar una línea de acción común, y salir adelante, soportando  las presiones derivadas de las rivalidades de poder entre gigantes como India, China, Australia y Estados Unidos, no puede recibir otro calificativo que el de admirable.

Tomando las palabras finales que aparecen en el artículo “Beating the odds: How ASEAN helped Southeast Asia succeed”, escrito por Ryan Zhang, se puede decir: “En un mundo de creciente pesimismo y tribalismo, donde se le teme a lo desconocido y lo foráneo es visto con escepticismo, la ASEAN es un laboratorio de diversidad. Su éxito sostenido es crucial, porque demuestra que la coexistencia diversa, más que un impedimento, es la clave a destacar”.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

domingo, 27 de junio de 2021

Proyecto unionista Bolivia-Perú

Está en pleno desarrollo lo que se podría llamar el proyecto unionista entre dos países sudamericanos. Se trata de Bolivia y Perú, quienes, en conjunto, suman una extensión territorial de 2.400.000 kilómetros cuadrados, y una población de aproximadamente 43 millones de habitantes. De estos últimos, unos 20 millones tienen un origen en los pueblos originarios, principalmente quechua y aimara.

Es precisamente la población quechua-aimara, asentada en las regiones  centro-sureste de Perú y centro-noroeste de Bolivia, vinculadas por el emblemático lago Titicaca, el núcleo en torno al cual se concretaría el proyecto unionista, con una sólida base sociocultural y como centro de dos Estados plurinacionales.

 


La inmensa riqueza basada en recursos naturales con la que cuentan ambos países, da para pensar que la base económica sobre la cual se sustentaría el proyecto unionista está más que asegurada. Recursos petroleros, mineros, gasíferos, de litio, forestales, agrícolas, turísticos y pesqueros, constituyen un emporio de magnitudes inconmensurables. A esto hay que agregar la laboriosidad de los pueblos boliviano y peruano, quienes, a lo largo de la historia, han demostrado una firmeza y combatividad a toda prueba.

Grandes proyectos de infraestructura de transporte terrestre, ferrocarrileros, aeroportuarios y portuarios, habrán de ser desarrollados para garantizar la interconectividad entre los diferentes polos de desarrollo y centros poblados de Bolivia y Perú, con lo cual se podrán movilizar los insumos y productos destinados  a los mercados internos y a los mercados internacionales.

Fundamental para la sostenibilidad del proyecto unionista Bolivia-Perú, será el alineamiento de los planes de desarrollo de ambos países y de sus marcos legales. Las constituciones políticas de ambos Estados plurinacionales deberán ser ajustadas y sincronizadas, para que todas las actividades fluyan sin mayores obstáculos. En el horizonte, sin duda, se puede ya ver la silueta de dos territorios hermanados para la construcción de una sociedad de progreso y bienestar, una sociedad del Buen Vivir y del Vivir Bien.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

 

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