domingo, 1 de diciembre de 2019

Emergencia climática


A escasos días del inicio, en Madrid (España), de la 25ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), el Parlamento Europeo, la instancia parlamentaria que representa a los ciudadanos de la Unión Europea, aprobó declarar la emergencia climática, como una manera de llamar la atención sobre la gravedad que ha adquirido el fenómeno del cambio climático.


Emergencia climática


La declaración del Parlamento Europeo se une a  similares iniciativas que han tomado, durante este año 2019, instancias ejecutivas y legislativas de municipios, ciudades y  países de diferentes continentes del mundo, y organizaciones científicas, ecologistas, políticas y sociales que han querido hacer sentir su preocupación, por lo que se considera la más grave amenaza para la vida en el planeta Tierra.

El cambio climático es una realidad, y está afectando en mayor o menor grado a todos los países del mundo, toda vez que  sus planes de desarrollo se están viendo afectados por los inesperados  y recurrentes fenómenos de sequías, huracanes, inundaciones e incendios forestales, y por procesos de desertización, deshielo y aumento en los niveles de los mares. Los países más pobres y vulnerables son los más amenazados. Su capacidad de respuesta es muy limitada y el juego geopolítico no se detiene.

La emergencia climática, más que una consigna, es ya una necesidad. Las propuestas y los programas de las organizaciones políticas y de los gobiernos, en sus diferentes espacios territoriales, tendrán que ser transversalizados por medidas que apunten a mitigar los efectos del cambio climático. Las sociedades, a través de sus diversas formas organizativas, en lo adelante se harán presentes en las calles para presionar en procura de cambios en los patrones de crecimiento y desarrollo. El cambio climático es el problema. La emergencia climática es la impostergable acción. El mundo no espera más.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

sábado, 16 de noviembre de 2019

En nombre del dios Rama


Uno de los temas más apasionantes de la geopolítica es el que tiene que ver con la geopolítica de las religiones, en tanto que es la manifestación de las rivalidades de poder en el territorio, en las que el factor religión tiene una influencia preponderante, tomando en cuenta que este factor, junto con los factores lingüísticos y étnicos, es de lo que más influye en la identidad y cohesión de los grupos humanos.



En este sentido, vale la pena hacer referencia al caso que recientemente fue noticia en la India. Se trata de la decisión que tomó el Tribunal Supremo de este país asiático, de conceder a los hindúes la construcción de un templo en honor al dios Rama, en un terreno de la ciudad sagrada de Ayodhya, ubicada a orillas del río Ghaghara, en el estado Uttar Pradesh, al norte de la India, justo donde se dice que nació  esta deidad.

El asunto es que este lugar sagrado también era reclamado por los musulmanes que habitan en la ciudad de Ayodhya, toda vez que allí,  en el siglo XVI, fue construida por Babur, el primer emperador mogol de la India,  la  mezquita  Babri Masjid, la cual fue parcialmente destruida el 6 de diciembre de 1992 por unos 200 mil manifestantes nacionalistas  hindúes.

Si se analiza en el marco del contexto geopolítico interno  de la India, el caso de Ayodhya puede ser interpretado como un éxito de los nacionalistas hindúes del Partido Popular Indio, cuyo jefe político es el primer ministro de la India, Narendra Modi. Y del lado de los musulmanes, simplemente es una derrota, la cual tienen que aceptar con resignación, en tanto que son la minoría en el estado de Uttar Pradesh, donde representan apenas el 10 % de la población. Un ejemplo más de los desenlaces que tienen las rivalidades de poder en el territorio.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve

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