lunes, 27 de junio de 2016

Hezbollah: Partido de Dios

Hezbollah es al mismo tiempo, como lo dice Melani Cammett en su artículo “Habitat for Hezbollah”, una fuerza militar, un partido político y  un movimiento social organizado. Fue fundado en 1982 en Líbano, con apoyo de la Guardia Revolucionaria de Irán,  y tiene su asiento en la comunidad musulmana chiita de ese país del Medio Oriente. Actualmente militantes de Hezbollah luchan en Siria en apoyo al gobierno de Bashar al Assad.

Como se observa en el mapa anexo (http://tlfq.ulaval.ca), el Líbano, un  país de unos 10.542  km², que limita por el norte y este con Siria, por el sur con Israel y por el oeste con el Mar  Mediterráneo, es multiconfesional, donde coexisten musulmanes (chiitas, sunitas, drusos y alauitas) y cristianos (maronitas, griego-oxtodoxos, armenio-ortodoxos y coptos), además de algunos judíos. Precisamente, Hezbollah opera en las zonas chiitas de Beirut, en el sur de Líbano y en el valle de Bekaa.
Hezbollah como organización cuenta con una serie de recursos que le dan cierta fortaleza a la hora de poner en práctica su hostilidad, principalmente hacia  Israel y Estados Unidos. Financieramente cuenta con el apoyo de Irán y Siria y de libaneses chiitas que habitan en diferentes países del mundo. Militarmente sus militantes cuentan con gran capacidad de combate y dispone de armamento sofisticado. Comunicacionalmente hace uso de varios medios de comunicación, entre los que destaca la televisora satelital Al-Manar, que transmite en árabe, inglés, francés y hebreo. Y socialmente tiene un fuerte arraigo gracias a la red de servicios de salud, educativos y de alimentación que maneja para asistir a la comunidad chiita libanesa, en nombre de Dios.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

miércoles, 22 de junio de 2016

Peso geopolítico de la Asociación de Estados del Caribe

La Asociación de Estados del Caribe (AEC) es un organismo intergubernamental de consulta, concertación y cooperación constituido el 24 de julio de 1994, cuyo propósito es identificar y promover la instrumentación de políticas y programas destinados a los países y territorios de la Región del Gran Caribe
Durante la Séptima  Cumbre  de la AEC, realizada el 4 de junio de 2016 en La Habana (Cuba), los diferentes  jefes de Estado y de gobierno  que allí intervinieron, mostraron una preocupación generalizada por las amenazas que para sus países representa el proceso de cambio climático que se desarrolla y acentúa en el planeta Tierra.
Peso geopolítico de la Asociación de Estados del Caribe

Dicha preocupación quedó expresada en el documento de la Declaración de La Habana, cuyo numeral 22 reza lo siguiente: “Reconoce la alta vulnerabilidad de la región a los graves efectos del cambio climático, y sus negativas consecuencias para nuestras economías, sociedades, la biodiversidad, las especies endémicas y altamente vulnerables, y frágiles ecosistemas, como las barreras coralinas, en especial las de los Pequeños Estados Insulares en desarrollo, las zonas montañosas, los países de zonas costeras bajas, el istmo centroamericano y el planeta entero”.
Cuando ya transcurre el año 2016, prácticamente todos los países y territorios del Gran Caribe hacen vida en la AEC, por lo que esta organización tiene un peso geopolítico significativo en el contexto de América Latina y El Caribe.  Los  Estados Miembros Plenos son los siguientes:  Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, y Venezuela.  Por su parte, los Miembros Asociados son: las Antillas Neerlandesas, Aruba, Bonaire, Saba, San Eustacio, San Martín, Guadalupe, Guayana Francesa y Martinica.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

martes, 14 de junio de 2016

Mackinder y la geopolítica

Halford Mackinder fue un profesor de geografía en las universidades de Oxford y Londres y miembro del Parlamento Británico. Vivió en una época de profundos cambios en la geografía humana del mundo, que van desde las transformaciones en la geografía política de Europa Central, con la unificación de Alemania, el fortalecimiento del Imperio Británico y las disputas interimperiales que culminaron en la Primera Guerra Mundial, el desarrollo de la guerra, el período interguerras (1919-1939) y la Segunda Guerra Mundial, que finalizó con la caída del Tercer Reich.
Mackinder y la geopolítica

Mackinder tuvo una amplia producción bibliográfica. Criticó a sus colegas geógrafos por la poca atención que en sus estudios dedicaban a los hechos de la política, lo que los apartaba de los debates nacionales e internacionales. También pensaba que los geógrafos podían contribuir a la formación de una mentalidad estratégica en un pueblo, para lo cual, los niños debían tomar contacto desde temprano con la geografía de su país, destacando los mapas que representan las fronteras y los recursos naturales.
En 1904 Mackinder expuso la tesis, según la cual, la era de las potencias marítimas estaba llegando a su fin y que la lucha por la hegemonía a escala global dependía de la importancia que había adquirido el poder terrestre, concretamente como producto del desarrollo del ferrocarril transcontinental en una parte de Eurasia, un área cuyas aguas drenan hacia el Ártico, que la denominó Área Pivote o Tierra Corazón.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

lunes, 6 de junio de 2016

Ratzel y la geografía política

La geografía política nace con Federico Ratzel. Este geógrafo alemán recibió influencia del darwininismo, por lo que su concepción de la vida está caracterizada por la eterna batalla de los pueblos y el inevitable sufrimiento de estos, sumergidos en una lucha política por obtener el máximo poder. 
Ratzel y la geografía política

Para Ratzel los Estados son organismos que deben ser concebidos en su íntima conexión con el espacio, de ahí que el poder político tenga un sentido o fundamento geográfico. Por tal razón, la unidad del Estado depende de la unidad territorial y ésta, a su  vez, depende de  los vínculos espirituales entre los habitantes, el territorio y el Estado. Ratzel agrega: “Una política estatal correcta es aquella que evita que las disensiones que ocurren en el interior de la sociedad se transformen en conflictos geografizados”.
Los escritos de Ratzel contribuyeron a la teoría del espacio vital (Lebensraum), en tanto es el área geográfica dentro de la que se desarrollan los organismos vivos. Un gran espacio mantiene la vida. El espacio vital es un complejo real cuyas conexiones son necesarias para el funcionamiento y organización de un tipo particular de grupo humano, sea la aldea, el pueblo, la ciudad o el Estado. A medida que las  poblaciones se dispersan y difunden la cultura de un Estado sobre otros territorios, nuevas áreas son agregadas al Estado, ampliando su territorio.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve
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