martes, 21 de agosto de 2018

Geopolítica y clivajes lingüísticos

Clivaje  es un concepto que se utiliza para referirse a la división que  existe en las sociedades con relación a un tema específico, la cual se expresa en términos de interés, de opinión o de votación. Existe clivaje derecha-izquierda, nacionalista-regionalista, campo-ciudad, católico-protestante, etc. En la medida que se investiga sobre las características y posturas de los diferentes segmentos de las sociedades, en esa medida es posible identificar diferentes clivajes.

Geopolítica y clivajes lingüísticos


En el caso de los clivajes lingüísticos, estos son el resultado de la existencia de sectores de la población de una sociedad que hablan lenguas diferentes, lo que los hace aparecer como sectores diferentes en tanto que desarrollan identidades diferentes.  Este tema es explicado por Patrice Gourdin en su artículo “Les  clivajes linguistiques”, publicado en www.diploweb.com.
Gourdin considera que, por intermedio de su lengua, el hombre expresa una manera de comprender el mundo forjado por su historia, sus relaciones económicas, políticas y culturales, sus tradiciones y sus creencias. Por lo tanto, la lengua revela la nacionalidad o la etnia, y constituye un signo distintivo.
Por estar asociada a una identidad de grupo humano que forma parte de un territorio, la lengua se constituye entones en un elemento que contribuye a las rivalidades de poder en el territorio, es decir, a la geopolítica. Por lo tanto, si se habla de predominio de una lengua en un territorio, en términos prácticos de lo que se trata es del predominio del grupo que habla la lengua predominante.
El predominio de una lengua está en el centro de un conflicto, bien si ese predominio se expresa en términos de la influencia que desde una sociedad (país) se quiere ejercer sobre otra (país), a través de la promoción sistemática de su lengua predominante. Ejemplos de ello los  tenemos en el inglés, el francés, el ruso, el mandarín o el portugués. También está el caso de la resistencia que, en medio de un conflicto,  un grupo humano opone a otro grupo humano que pretende dominarlo, para lo cual el elemento lengua juega un papel importante. Un ejemplo está en el uso del ucraniano en Ucrania, para oponerse a las pretensiones de Rusia, que históricamente desarrolló una estrategia de ocupación del territorio ucraniano a través de la difusión del ruso.
De esta manera, la relación entre geopolítica y clivajes lingüísticos es clara, ilustrada ampliamente a través de la historia y en diferentes escenarios geográficos.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

lunes, 30 de julio de 2018

Europa será africana

Una de las imágenes que más frecuentemente se pudo observar durante el recientemente finalizado mundial de fútbol Rusia 2018, es la de jugadores de origen africano que forman parte de las selecciones de algunos países europeos. Planteles como los de  los nórdicos Dinamarca y Suecia, del germano Alemania, o de los francófonos Francia y Bélgica, lucieron orgullosamente a sus estrellas afrodescendientes. Apellidos como Sisto, Pogba, Umtiti, Lukaku, Fekir, entre otros, figuraron en las alineaciones europeas que disputaron los diferentes encuentros del balompié mundialista.

Europa será africana

Ese paisaje humano que se pudo apreciar en las canchas de fútbol de las diferentes sedes del mundial Rusia 2018, es de alguna manera el reflejo del paisaje humano que se ha venido conformando en Europa durante las últimas décadas, el cual es el resultado de la  progresiva incorporación a las sociedades europeas de personas de origen africano, algo que está en pleno desarrollo,  gracias a la ola migratoria que cada vez alcanza mayores proporciones.
A propósito de esto, el periodista italiano GiampaoloRossi, a través de su artículo “L’Europasarà africana. Lo vuolel’élite”, publicado en el diario Il Giornale, pareciera sincerar la futura situación que se vivirá en Europa. Rossi considera que Europa será africana con base en las siguientes cifras: en el año 2050 África tendrá 2.500 millones de habitantes, es decir, mil  millones más de los que tiene en la actualidad, en tanto que Europa contará con 450 millones de habitantes, o sea, 50 millones menos de los que cuenta en el presente.
Al cabo de dos generaciones, África tendrá 100 millones de jóvenes con posibilidades de emigrar, después de haber superado los niveles de subsistencia, contar con formación educativa, y tener recursos y redes de apoyo en Europa que facilitarán la emigración. Europa será estremecida y transformada. Este es el tema que en la actualidad ocupa a amplios sectores de las sociedades europeas y las fuerzas políticas organizadas de los diferentes países europeos. Dos vertientes marcan el rumbo: una anti-inmigratoria y otra pro-inmigratoria. La fuerza humana africana empujará desde el sur.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve
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