viernes, 5 de junio de 2020

Burundi: entre la política y la religión

La República de Burundi es un pequeño país ubicado en la región de los grandes lagos de África Oriental, con una superficie algo superior a los 27 mil kilómetros cuadrados, y una población de unos 12 millones de habitantes. Su ciudad capital es Gitega, emplazada en el centro del territorio burundés.



En este país se realizaron elecciones presidenciales y parlamentarias  el pasado 20 de mayo, resultando electo como nuevo presidente Evariste Ndayishimiye, del gobernante partido CNDD-FDD (Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia - Fuerzas para la Defensa de la Democracia), con el 71% de los votos, quien contará con el respaldo del 70% de la Asamblea Nacional.

De esta manera el CNDD-FDD asegura la continuidad en el poder de su proyecto, desde que el actual presidente, Pierre Nkurunziza, fuera electo en el año 2005, signo indiscutible de estabilidad política, tan necesaria para que los planes de evolución y desarrollo se puedan llevar adelante, en un país como Burundi, cuyo Índice de Desarrollo Humano no llega a 0,500.

Una de las incógnitas del futuro político de Burundi es el papel que la religión tendrá en su devenir, tomando en cuenta que el pueblo burundés se caracteriza por su acentuada religiosidad, manifestada permanentemente por su masiva presencia en los templos y actos religiosos, tanto católicos, protestantes, musulmanes y animistas, como por la utilización de un discurso religioso en los actos políticos, y de un discurso político en los actos religiosos.

La muestra más palpable de lo anterior ha sido el discurso religioso utilizado durante los últimos años, en los actos políticos, por el presidente Nkurunziza, prominente miembro de la Iglesia Cristiana Evangélica La Roca, quien el 14 de diciembre del año pasado inauguró una vistosa sede de esta iglesia en Bujumbura, la ciudad más poblada de Burundi. Yesu ni umwami (Jesús es mi señor).


Por Alfredo Portillo
alportillo12@gmail.com

sábado, 16 de mayo de 2020

Comunicación y coronavirus: Chile, México y Venezuela


La crisis del coronavirus sorprendió al planeta todo. Los diferentes países llevaban su vida según las circunstancias y condiciones de cada uno. De repente, todo cambió. Los gobiernos han tenido que reaccionar ante el embate del invisible Covid-19, echando mano de cuanto recurso tenían,  para procurar frenar la ya extendida pandemia. Muchos planes se vinieron abajo. La economía global se ha visto grandemente afectada. La geopolítica mundial está siendo estremecida.

Los equipos de crisis designados por los respectivos gobiernos, han diseñado y puesto en marcha múltiples estrategias, todas apuntando a lograr el precario equilibrio entre la mejor protección posible  de la vida de las personas y la menor afectación posible de la economía. La batalla está en pleno desarrollo. Aún no se ve luz al final del túnel.

En el marco de las estrategias diseñadas e implementadas por los diferentes gobiernos, hay un aspecto que vale la pena observar y reseñar. Se trata del dispositivo de comunicación que cada gobierno ha utilizado para instruir y orientar a la población, y para informar sobre la evolución de la crisis. En cuanto a esto último,  los casos de Chile, México y Venezuela muestran  formatos bien diferenciados.




En el caso de Chile, las autoridades de salud han venido informando diariamente sobre la evolución de la crisis, haciendo énfasis en la cantidad de contagiados y fallecidos, sin entrar en mayores detalles. Se ha observado una cierta falta de contundencia en el mensaje de exhortación a la población en cuanto al cumplimiento de la cuarentena, aunque, debido al incremento acelerado de la cantidad de contagiados, durante los últimos días se ha utilizado el motivante eslogan “La batalla de Santiago”, en procura de revertir la preocupante tendencia  en la capital chilena.

El formato utilizado por el   gobierno de México ha sido bastante llamativo. Día tras día  se ha venido realizando una rueda de prensa, en la que los responsables de gestionar  la crisis del coronavirus, han informado  detalladamente, haciendo uso de mapas, gráficos y otros recursos explicativos, acerca de los pormenores de la pandemia en los diferentes estados y centros poblados de la geografía mexicana. El discurso explicativo puede ser calificado como acentuadamente científico.

Finalmente, en el caso de Venezuela, los responsables del dispositivo comunicacional que se ha venido utilizando, han venido haciendo mucho énfasis en los detalles de cada uno de los casos de contagiados y fallecidos registrados diariamente, destacando también el insistente llamado a la población para que se mantenga en cuarentena, decretada en todo el territorio nacional, desde el mismo momento en que se conocieron los primeros contagios, en el contexto de una situación interna tensa, debido a la crisis en el sistema eléctrico y en el suministro de gasolina.

Por Alfredo Portillo
alportillo12@gmail.com

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