Mostrando las entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de julio de 2024

Los Lobos Grises en la Eurocopa

Finalmente el equipo de fútbol de Turquía cayó derrotado en cuartos de final de la Eurocopa 2024 ante la selección de Países Bajos. En la alineación inicial turca no figuró el defensa Merih Demiral, ya que la UEFA lo había suspendido por dos fechas, debido a que en la celebración de uno de los dos goles que marcó ante el combinado de Austria, levantó los brazos e hizo con sus dedos  la señal de los Lobos Grises.

Los Lobos Grises en la Eurocopa


La sanción a Demiral se produjo en cierta forma por presión del gobierno alemán, ya que la organización Lobos Grises es considerada de extrema derecha y violenta, tomando en cuenta que en Alemania se vive un recrudecimiento de las tendencias políticas extremas, unido a la presencia de una numerosa comunidad de habitantes de origen turco residente en este país.

La señal que hizo Demiral es muy común en la población de Turquía, y la hace tanto la gente común como líderes políticos, incluido el presidente Recep Tayyip Erdogan. Se recuerda en estas tierras de América Latina la ocasión en que, en abril de 2022, el entonces canciller turco Mevlut Cavusoglu, de visita oficial en Uruguay, hizo la señal de los Lobos Grises justamente frente a los activistas de la colonia de origen armenio residente en Montevideo.

El caso es que la señal de los Lobos Grises expresa unas ideas y una visión geopolítica. Tiene que ver con los orígenes de la nación turca, con la reivindicación del Imperio Otomano, con un nacionalismo turco que al mismo tiempo rechaza lo no turco, es decir, todo aquello que rodea o está próximo al territorio de Turquía, vale decir, lo chipriota, lo griego, lo armenio, lo kurdo, lo persa, etc. Por esto, lo de Demiral tal vez pase como una ocurrencia en medio de un evento deportivo, pero que sin duda será recordada y reinvindicada por todos los lobos grises que circulan en ese vasto territorio estratégico de la Turquia actual y más allá.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

lunes, 29 de enero de 2024

AfD: un dilema en Alemania

En la República Federal de Alemania existe  en la actualidad  un dilema que tiene tres letras: AfD. Estas tres letras significan Alternative fur Deutschland (Alternativa para Alemania), que viene siendo el nombre de un partido fundado  en el año 2013, y que es calificado de extrema derecha.

AfD un dilema en Alemania

Este es un caso que ejemplifica muy bien las implicaciones geopolíticas que puede tener un evento o proceso surgido en el contexto territorial de una sociedad,  con impacto en otros territorios. Y es que AfD se ha convertido en un verdadero dilema en Alemania. La razón es muy sencilla: su apoyo entre los alemanes ha venido creciendo de manera sostenida, al punto de haber alcanzado el 20 % a nivel nacional y el 30 % incluso en algunas regiones.

El asunto es que los planteamientos que ha hecho AfD son básicamente dos: un rechazo severo a los inmigrantes que ya se encuentran en Alemania y a los que aspiran llegar, y un cuestionamiento al papel que hasta ahora ha venido jugando Alemania en el seno de la Unión Europea, al punto que son partidarios de la salida del país germano de esta alianza de países.

Así las cosas, sectores de la sociedad alemana se han manifestado a favor de la prohibición de AfD, por considerarlo de extrema derecha y neonazi, lo que viene a contradecir el carácter de Alemania como país democrático, donde existe la libertad de asociación y de expresión.

En el caso de que AfD llegue a convertirse en una fuerza política con opción de gobierno en Alemania, sin duda que provocaría un terremoto político, social y económico en la Unión Europea. Nada más  imaginar a las fronteras alemanas cerradas para  los inmigrantes, o una economía alemana que deje de ser la locomotora de Europa. Sin duda que un caos puede vislumbrarse en el horizonte.

Por Alfredo Portilllo

alportillo12@gmail.com

lunes, 7 de noviembre de 2022

Alemania capitula ante China

En octubre de 2022  el Partido Comunista de China realizó su 20º congreso para, entre otras decisiones, renovar sus cuadros dirigenciales. Xi Jinping fue ratificado en los cargos de Secretario General y Presidente de la Comisión Militar Central, con lo cual  se prepara para ser ratificado también como Presidente de esta  gigante nación asiática.

Como parte de las reacciones a este acontecimiento, el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, manifestó que la verdadera amenaza para la supremacía mundial del país norteamericano es precisamente China, por lo cual se aprestan para una nueva Guerra Fría que durará varios años. 

Alemania  capitula ante China

 

El tema de China, por cierto, fue objeto de discusión, a comienzos de este  noviembre, durante la cumbre de los ministros de relaciones exteriores del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón)  realizada en la ciudad de Munster, Alemania. La anfitriona fue la ministra alemana de relaciones exteriores, Annalena  Bearbock.

Al tiempo que se realizaba la cumbre del G7, el Canciller alemán, Olaf Scholz, acompañado por una delegación de directores de empresas alemanas, viajó a China a reunirse con Xi Jinping, en procura de consolidar las alianzas económicas que se habían tejido antes del conflicto Rusia-Ucrania. Es obvio que este viaje de Scholz puede ser considerado como una acción audaz, en medio del contexto de la alianza Estados Unidos-Unión Europea, con lo que significa la economía alemana para la economía europea.

A todas éstas, no hay que olvidar que China,  a través del grupo COSCO, pasará a tener entre el 25 % y el 30 %  de las acciones del puerto alemán de Hamburgo, con lo que reforzará aún más su presencia en los puertos europeos. Porque a los puertos de Pireo en Grecia, y Trieste en Italia, se unirá ahora el de Hamburgo. Lo demás, está por venir.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

lunes, 1 de noviembre de 2021

El futuro de Afganistán

A finales de octubre de este año 2021 reapareció en Kandahar, al sureste de Afganistán, el líder supremo de los talibanes, el jeque Hibatullah Akhundzada, más de dos meses después de la toma de Kabul y la conquista del poder por parte de este grupo insurgente islámico, con lo cual se reafirma el triunfo  del Islam a expensas de las fuerzas de intervención europeas y estadounidenses.

 


Dada la ubicación estratégica que tiene este país, ahora llamado Emirato Islámico de Afganistán, el cual tiene fronteras con Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, China y Pakistán, y con una población cercana a los 40 millones de habitantes, la mayoría de ella en condiciones de pobreza, ha llevado a las potencias occidentales, a Rusia, a China, a los países del Golfo Pérsico y a la Organización de Naciones Unidas, a unir esfuerzos en procura de lograr su estabilidad, para evitar que se convierta en un torbellino impredecible.

Este es un buen ejemplo de lo que significa la imposición de una visión geopolítica por parte de un grupo humano en un territorio  determinado, a partir del conjunto de ideas que en materia de sistema de gobierno, religión, economía y cultura, dieron lugar a la concepción de un proyecto político-religioso que, habiendo tomado el poder en la década de los 90 del siglo XX, fue derrotado, para luego replegarse y, veinte años después, regresar triunfante.

Se podría decir, sin ánimo de exagerar, que a todos les interesa la estabilidad de Afganistán. Ya bajo la égida del Islam, tanto sunitas como  chiitas ven  al territorio afgano como un escenario donde florecerá la palabra del Corán. Rusia por su parte, al igual que China, quiere un Afganistán estable para garantizar a su vez la estabilidad de países como Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. Y  países como Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, comienzan a ver el ahora Emirato Islámico de Afganistán como un futuro proveedor de materias primas minerales y como una posibilidad para el desarrollo de proyectos de infraestructura. No es el fin de la historia.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

martes, 15 de mayo de 2018

El derecho a emigrar

La emigración es un fenómeno que consiste en la decisión que toman las personas de dejar a  su país o lugar de origen para dirigirse a otro país o lugar, bien por causas políticas, económicas o sociales. El proceso inverso es lo que se conoce como inmigración. Algunos pueblos y sociedades han conocido de cerca a lo largo de la historia el fenómeno de la emigración, en tanto que otros han vivido el impacto de la inmigración.

El derecho a emigrar

En esta página he tratado en dos ocasiones este tema. El 30 de enero de 2015 se publicó el artículo “La inmigración comoproblema geopolítico”, en tanto que el 22 de junio de 2015 el artículo “Geopolítica de los muros antiinmigrantes”. En el primero se explica lo que ocurre en los países receptores de quienes  emigran de otros países, y en el segundo se ejemplifica la reacción de algunos  gobiernos ante la ola de inmigrantes que amenaza con desestabilizar a sus sociedades.
La decisión que toman las personas de emigrar en algún momento determinado tiene una motivación basada en el instinto de sobrevivencia y en la búsqueda de seguridad. Es, en cierta forma, un derecho que tienen las personas de buscar  su bienestar lejos de su terruño, con todas los efectos negativos que esto puede traer, especialmente en el plano psicológico y en el plano espiritual.
En la actualidad, en todo el mundo, hay procesos emigratorios de diferentes escalas y naturalezas. El de mayor envergadura es el proceso emigratorio continental, que se está dando desde varios países africanos hacia la Unión Europea. También los hay de carácter dramático, como los que se están ocurriendo desde Siria hacia otros países de Oriente Medio y europeos, y el de la etnia rohingya, desde Myanmar hacia Bangladesh. Se pueden mencionar procesos emigratarios de larga duración,  como el que se ha dado desde países centroamericanos hacia Estados Unidos, o recientes como los que se viven  desde los países balcánicos (Serbia, Croacia y Montenegro) hacia Austria y Alemania, y el de venezolanos, principalmente hacia países como Colombia, Perú, Ecuador y Chile.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

jueves, 5 de octubre de 2017

Colonia Dignidad | Chile | Cine

Recientemente tuve la oportunidad de ver la película alemana Colonia Dignidad, dirigida por Florian Gallenberger y protagonizada por Daniel Brühl, Emma Watson y Michael Nyqvist. Esta pieza cinematográfica está basada en los hechos reales acontecidos a partir del golpe de Estado comandado por Augusto Pinochet en Chile, en septiembre de 1973, que  derrocó al gobierno de Salvador Allende. En lo sucesivo se muestran las atrocidades cometidas en la terrorífica Colonia Dignidad contra ciudadanos chilenos y extranjeros, residentes  allí desde su fundación, y  contra  los capturados y secuestrados por las fuerzas represivas de la dictadura pinochetista.

Colonia Dignidad | Chile | Cine


Colonia Dignidad, inicialmente conocida como Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad, fue fundada en 1961 por el prófugo nazi Paul Schäfer, y funcionó como un enclave territorial (campo de concentración)  en la comuna de Parral, al sur de la provincia de Linares, en la Región  del Maule, en el centro de Chile. En  este enclave, con una extensión de 3.062 hectáreas, se construyeron unas instalaciones pensadas para tiempos de guerra: sótanos, túneles secretos, talleres para fabricación de armas, una enfermería y hasta una pista de aterrizaje.

Llama mucho la atención el hecho de que  Colonia Dignidad se desarrolló a la vista de los gobiernos del conservador Jorge Alessandri (1958-1964), del democratacristiano Eduardo Frei Montalva (1964-1970), del socialista Salvador Allende (1970-1973), del militar Augusto Pinochet (1973-1990), del democratacristiano Patricio Aylwin (1990-1994) y  del democratacristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), porque no fue sino durante el gobierno del socialista Ricardo Lagos (2000-2006) que se iniciaron las investigaciones sobre los crímenes cometidos en Colonia Dignidad, y que a la postre dieron con la captura y encarcelamiento de Paul Schäfer  y sus colaboradores.

Pero llama aún más la atención la posición que mantuvieron los gobiernos de Alemania Occidental y luego los gobiernos de Alemania reunificada, de hacerse de la vista gorda y seguramente que de apoyo a Colonia Dignidad, al punto que, fue apenas en el año 2016 que el Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank Walter Steinmeier, en nombre del gobierno alemán, reconoció los errores cometidos por la política exterior de su país en Chile. Sus palabras son más que elocuentes: “La embajada alemana perdió la orientación en su afán por mantener buenas relaciones con el país anfitrión”. Ahora, en donde existió Colonia Dignidad, funciona Villa Baviera, cuyos habitantes se dedican a labores agrícolas y turísticas, para olvidar el pasado.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

martes, 7 de julio de 2015

Geopolítica del espionaje

En su artículo “La disbranĉiĝoj de la afero SnowdenGeopolitiko de spionado”, Dan Schiller hace un análisis de la importancia geopolítica que han tenido las revelaciones del agente estadounidense  Edward Snowden, actualmente refugiado en Rusia, con relación  a las acciones de espionaje llevadas a cabo a escala mundial por los organismos de inteligencia  de Estados Unidos.
Geopolítica del espionaje

Señala Schiller que el espionaje, una de las funciones de la National Security Agency (NSA), es parte integrante del poder militar estadounidense, y que desde el año 2010 el director de la NSA también es responsable de las operaciones ofensivas digitales, como comandante del Cyber Command del ejército. Este recurso militar está en el marco estratégico del United Kingdom-United States Communications Intelligence Agreement (Ukusa), que comprende tres polos geográficos: Estados Unidos, Gran Bretaña-Canadá, Australia-Nueva Zelanda, y Japón-Alemania.
Por otra parte, explica Schiller que durante los últimos años el sistema de vigilancia de Estados Unidos se ha aliado  con las empresas del capitalismo digital y que, específicamente,  las empresas del Silicon Valley han colaborado con la operación secreta de la NSA llamada Enduring Security Framework.  El caso es que las grandes empresas digitales han recolectado datos de la población mundial, prácticamente desde la cuna hasta el ataúd, en todo momento, y han sido utilizados por los organismos de inteligencia de Estados Unidos.
Con relación a lo anterior, es importante señalar que el mundo comienza a reaccionar ante esta suerte de super-vigilancia o espionaje que sistemáticamente realiza Estados Unidos, y ya se han tomado algunas acciones. Una de ellas es la resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reconoce como derecho humano la privacidad de los datos en Internet. Otra acción es la reunión que se realizó en São Paulo (Brasil), en abril de 2014, para revisar la reglamentación del uso de Internet. Y sin duda, de gran importancia, son las medidas de bloqueo de Facebook, Twitter o YouTube que algunos gobiernos de países han tomado para proteger su soberanía nacional.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve


viernes, 30 de enero de 2015

La inmigración como problema geopolítico

En 1997 publiqué el pequeño libro “Notas Geopolíticas Contemporáneas”, cuyo contenido es la recopilación de una serie de artículos de opinión que había publicado en algunos diarios regionales y nacionales de Venezuela. Uno de los artículos se titula “La inmigración como problema geopolítico”, el cual mantiene vigencia, dada la realidad geopolítica actual. He aquí la primera parte de su texto:
La inmigración como problema geopolíticoLa cantidad de población de un país varía en función de los que nacen, los que mueren, los que emigran y los que inmigran. En este último caso se habla de la población proveniente de otros países que ingresa (para quedarse) en un territorio nacional. La inmigración, dependiendo del contexto socioeconómico en que se esté, puede ser una necesidad económica (mano de obra especializada o barata) y demográfica (para poblar espacio vacíos), y por lo tanto contribuye al enriquecimiento de una nación. De modo contrario, la inmigración también puede agravar los males que afectan a una sociedad: desempleo, hambre, inseguridad, falta de identidad nacional, etc. Por eso es que el gobierno de un país, como política poblacional, puede estimular o desalentar la inmigración. Lógicamente, para ello requiere conocer apropiadamente los índices y procesos demográficos que se dan sobre su territorio.
Visto lo anterior, se puede hablar entonces de la inmigración como problema geopolítico, ya que la misma tiene que ver con diferentes Estados, fronteras, ciudadanos extranjeros y nacionales, y con la rivalidad que se da por el control de los espacios. En esos espacios se generan disputas por el control de las actividades económicas y por el acceso a los servicios, lo cual contribuye a que sus pobladores adopten ciertas actitudes y tengan determinadas opiniones, lo que en última instancia se puede traducir en opiniones electorales que puedan favorecer a una u otra organización política.
En la actualidad este tema es objeto de estudio en importantes centros de investigación en diferentes partes del mundo. En Europa algunos países están confrontando serios problemas derivados de los inmigrantes. En Alemania, por ejemplo, después de la caída del muro de Berlín, las solicitudes de ingreso presentadas por habitantes de Europa Oriental sobrepasaron las 500.000 en 1992, con lo cual se agrava aún más la ya difícil situación creada por los inmigrantes turcos y kurdos. Eso ha provocado tensiones internas y el fortalecimiento de grupos políticos de extrema derecha. Algo similar ocurre en Francia con los inmigrantes procedentes del norte de África, pero con el adicional de que la prédica islámica fundamentalista contra Occidente, está surtiendo sus efectos en comunidades argelinas y marroquíes asentadas en territorio francés desde hace varios años.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...