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miércoles, 9 de octubre de 2024

Irán en un punto de inflexión

La República Islámica de Irán está en estos días de octubre de 2024 en un momento de punto de inflexión, cuyo desenlace puede significar un paso hacia adelante o varios pasos hacia atrás. Porque se trata de un fuerte pulseo que está sosteniendo, desde el punto de vista militar, con la alianza Israel-Estados Unidos, en medio del creciente conflicto que tiene como epicentro a la Franja de Gaza y que se extiende a  Cisjordania, Libano, Siria, Irak y Yemen, con la posibilidad cierta de involucrar a otros países.

Irán en un punto de inflexión


Irán está jugando la carta de la disuasión con base en la capacidad de respuesta militar que está mostrando  ante la ofensiva desplegada por Israel-Estados Unidos, que amenaza con arrasar con buena parte del Medio Oriente o Asia Occidental. Si Irán logra dar respuestas disuasivas y de contención, habrá dado un paso hacia adelante, pero si es vulnerado con la destrucción de sus instalaciones petroleras y nucleares, habrá retrocedido varios pasos hacia atrás.

De la reafirmación del poder militar de Irán dependerá en buena medida la estabilidad de toda la región, tomando en cuenta la posición estratégica que este país tiene. Basta mirar un mapa para darse cuenta de las implicaciones que los acontecimientos en Irán tienen para Irak, Turquía, Armenia, Azerbaiyán, Turkmenistán,  Afganistán, Pakistán, el Mar Caspio, el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán.

Sin duda que el hecho que representa el punto de  inflexión en que se encuentra Irán, es tal vez de lo más significativo desde el punto de vista de la dinámica geopolítica mundial. No hay otro escenario en estos momentos que convoque a una suma de esfuerzos políticos y diplomáticos para evitar que lo que está ocurriendo en torno a la República Islámica de Irán tenga un desenlace catastrófico. Tan sencillo como eso.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

jueves, 20 de julio de 2023

Estabilidad: el reto de la Organización de Cooperación de Shanghái

 En el contexto de la geografía de las organizaciones internacionales, hay una que destaca por su extensión territorial, por su peso demográfico, por su  capacidad económica y energética, por su poderío militar y por su diversidad cultural y religiosa. 

Se trata de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), la cual está conformada por nueve Estados miembros de pleno derecho (China, India, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán) y tres Estados observadores (Afganistán, Bieolorrusia y Mongolia). Es la organización internacional más representativa del mundo euroasiático. 

Estabilidad: el reto de la Organización de Cooperación de Shanghái


La OCS es una organización del siglo XXI que apunta a contribuir a la construcción de un mundo más estable y más pacífico. Porque los Estados miembros actuales (y los que se unirán en el futuro) están llamados a lidiar  con sus mutuas diferencias y rivalidades, y con las diferencias y rivalidades que  este bloque euroasiático tiene con otras regiones y alianzas del mundo.

Concentrar el 50 % de la población mundial, el 30 % del PIB mundial, grandes reservas  energéticas, un poderoso arsenal nuclear  y la influencia de religiones como el cristianismo, el islamismo y el hinduismo, obligan a concertar, a dialogar y a cooperar.

La palabra clave en la gestión de la OCS no es otra que  ‘estabilidad’. Porque de lo que se trata es de lograr y garantizar la estabilidad política interna de los Estados miembros, y eso pasa necesariamente por lograr una estabilidad económica, para poder enfrentar los retos del desarrollo económico integral y los retos que plantea la crisis climática y ambiental en general.

Está claro que los Estados miembros de la OCS tienen libertad de acción para desarrollar sus propias estrategias de política exterior dirigidas a otros países y regiones del mundo, pero siempre en procura de fortalecerse individualmente y fortalecer la alianza como tal. Por un mundo más estable.

alportillo12@gmail.com

lunes, 23 de enero de 2023

Geopolítica de las organizaciones internacionales

 Las organizaciones internacionales gubernamentales y no gubernamentales son, en la actualidad, actores geopolíticos de gran importancia, toda vez que inciden en diferentes procesos políticos, económicos, religiosos, ambientales y de otros tipos, terciando en las rivalidades de poder, ya sea a escala regional, continental o mundial

 


Tal es el caso, por ejemplo, de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), que recientemente decidió enviar una delegación a Afganistán, para discutir con el gobierno de los talibanes  el asunto de los derechos de las mujeres afganas a la educación y el trabajo. Se  espera que dicha delegación haga  cambiar la decisión de los líderes talibanes de  suprimir tales derechos, ya que constituye un retroceso en cuanto a los derechos humanos universales que deben gozar las mujeres afganas.

Otro caso interesante es el de la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF), al rechazar enérgicamente la decisión del gobierno israelí de expulsar a más de mil palestinos del campo de refugiados conocido como Masafer Yatta, ubicado en los territorios palestinos de Cisjordania. MSF considera que si estos palestinos son expulsados de Masafer Yatta, no tendrían a dónde ir, complicándoseles aún más la ya precaria situación que padecen.

Por otra parte, la Unión Africana (UA), según lo declaró el presidente de la República del Congo, Denis Sassou Nguesso, quien es el Jefe del Comité de Alto Nivel para Libia, espera que a mediados de este año 2023 se realice  la conferencia para la reconciliación de Libia, para que luego se puedan realizar elecciones aceptadas por todas las partes en conflicto. De esta forma la UA espera que este país ubicado en África del norte, logre la tan ansiada estabilidad, lo cual redundaría positivamente en toda la región del Magreb africano.

Como se puede ver, en estos tiempos presentes se vive en un mundo cada vez más organizacional, en el que los Estados ya no son los principales actores geopolíticos, sino que sus políticas, estrategias y decisiones están cada vez más condicionadas por las diferentes organizaciones internacionales a las que pertenecen.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

martes, 21 de diciembre de 2021

Afganistán y el mundo del Islam

Afganistán, ese país ubicado en Asia del Sur, que limita con Pakistán, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y China, se denomina actualmente Emirato Islámico de Afganistán (EIA), nombre que le han dado los talibanes, después que este grupo insurgente islamista, en agosto de  este año 2021, terminó de conquistar plenamente su territorio, expulsando los remanentes de las tropas de ocupación occidentales.



El triunfo de los talibanes fue celebrado ampliamente por el mundo islámico, porque, independientemente de las diferencias que existen entre las varias corrientes y escuelas del Islam, el denominador común, en los diferentes pronunciamientos y declaraciones, ha sido congratularse por la liberación del territorio afgano del yugo que, desde tiempos inmemoriales, habían impuesto los países occidentale

Ahora, para asegurarse que el proyecto islamista de los talibanes sea encausado por la senda de la estabilidad y el bienestar de la sociedad afgana, recientemente la Organización de Cooperación Islámica (OCI), en reunión realizada en Islamabad, capital de Pakistán, acordó crear un fondo humanitario para el EIA, que será administrado por el Banco Islámico de Desarrollo (BID).

La OCI fue creada en 1969 y tiene su sede en la ciudad de Yeda, Arabia Saudita, y está integrada en la actualidad por 57 países, cuya población es mayoritariamente musulmana, en tanto que el BID, como agencia especializada de la OCI, fue fundado en 1973, y su sede también está en Yeda. El BID es en sí el brazo financiero del mundo islámico, y se encarga de fomentar el desarrollo económico y el progreso social de los países miembros y de las comunidades musulmanas. 

Esta vez le corresponde a los talibanes, formados en las madrasas (escuelas islámicas) de los deobandi, en Pakistán. El Islam pisa firme y reconquista territorio. El pulseo con occidente continúa.

Por Alfredo Portillo

lunes, 1 de noviembre de 2021

El futuro de Afganistán

A finales de octubre de este año 2021 reapareció en Kandahar, al sureste de Afganistán, el líder supremo de los talibanes, el jeque Hibatullah Akhundzada, más de dos meses después de la toma de Kabul y la conquista del poder por parte de este grupo insurgente islámico, con lo cual se reafirma el triunfo  del Islam a expensas de las fuerzas de intervención europeas y estadounidenses.

 


Dada la ubicación estratégica que tiene este país, ahora llamado Emirato Islámico de Afganistán, el cual tiene fronteras con Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, China y Pakistán, y con una población cercana a los 40 millones de habitantes, la mayoría de ella en condiciones de pobreza, ha llevado a las potencias occidentales, a Rusia, a China, a los países del Golfo Pérsico y a la Organización de Naciones Unidas, a unir esfuerzos en procura de lograr su estabilidad, para evitar que se convierta en un torbellino impredecible.

Este es un buen ejemplo de lo que significa la imposición de una visión geopolítica por parte de un grupo humano en un territorio  determinado, a partir del conjunto de ideas que en materia de sistema de gobierno, religión, economía y cultura, dieron lugar a la concepción de un proyecto político-religioso que, habiendo tomado el poder en la década de los 90 del siglo XX, fue derrotado, para luego replegarse y, veinte años después, regresar triunfante.

Se podría decir, sin ánimo de exagerar, que a todos les interesa la estabilidad de Afganistán. Ya bajo la égida del Islam, tanto sunitas como  chiitas ven  al territorio afgano como un escenario donde florecerá la palabra del Corán. Rusia por su parte, al igual que China, quiere un Afganistán estable para garantizar a su vez la estabilidad de países como Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. Y  países como Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, comienzan a ver el ahora Emirato Islámico de Afganistán como un futuro proveedor de materias primas minerales y como una posibilidad para el desarrollo de proyectos de infraestructura. No es el fin de la historia.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Geografía sagrada de la yihad islámica

En su artículo “The Sacral Geography of Islamic Jihad”, Tim Hawemann desarrolla el tema de la construcción de una geografía sagrada por parte de los movimientos que impulsan la yihad islámica. Hawemann parte de la idea de que la geopolítica no es un asunto que incumbe sólo a los Estados-nación que tienen  objetivos militares y económicos, sino que también tiene que ver con organizaciones, como pueden ser grupos y movimientos religiosos.

Geografía sagrada de la yihad islámica


La geografía sagrada es una construcción mental en la que confluyen el cielo, la Tierra y el más allá, conectados a través de un eje vertical, en combinación con  un eje  horizontal que se despliega en todas las direcciones de los puntos cardinales. Por lo tanto, hay un centro sagrado del mundo, donde se pone de manifiesto la vinculación entre Dios y el más allá. Para los musulmanes, el centro sagrado es la Kaaba, una construcción en forma de prisma rectangular que está dentro de la mezquita Masjid al-Haram, ubicada  en La Meca (Arabia Saudita).

Por su parte, la yihad islámica es entendida como el esfuerzo que hacen los musulmanes, en un doble sentido. La yihad islámica mayor se da en el plano espiritual, y es la lucha interna con uno mismo; en tanto que la yihad islámica menor, es la guerra santa contra aquellos que agreden al Islam y contra los no creyentes.

Al analizar el espacio sagrado de   la yihad  islámica, es importante destacar  que éste tiene un alcance global. Esta es una diferencia importante que presenta el islam yihadista global, al compararlo  con el islamismo tradicional. En algunos países hay o hubo movimientos islamistas particulares, con actuaciones circunscritas a un ámbito territorial limitado, como por ejemplo los talibanes en Afganistán, o Hamas en Palestina, pero en cambio la yihad islámica tiene un  radio de  actuación global, que cruza las fronteras y no puede ser reducido a territorios nacionales.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

domingo, 12 de marzo de 2017

India: ¿Potencia mundial?

En su excelente artículo “L’Inde, puissance mondiale ?”, publicado en www.diploweb.com, Alain Lamballe hace un análisis de las características que presenta la República de India, que permiten calificarla como una potencia mundial.
Con una extensión territorial que alcanza los 3.200.000 km² y una población que ronda los 1.300 millones de habitantes, la India se hace presente en el mundo cada día con más fuerza, y muestra de ello es que, con un Producto Interno Bruto que asciende a los 1.000 millones de dólares y un crecimiento anual promedio de 8%, ya es la cuarta economía del mundo.

India: ¿Potencia mundial?

Como lo señala Lamballe, el  mundo cambia y la India contribuirá a ese cambio, agregando que no se puede comprender a la India de hoy sin referirse a su pasado prestigioso, ya que esta nación es grande porque en su pasado ya fue grande. Su diversidad etnolingüística y religiosa la hacen ser una sociedad compleja que ha sabido superar diferencias y apuntalar coincidencias.
Situada al sur de Asia y al norte del Océano  Indico, la India se afirma en primer lugar como una potencia regional, en el contexto de la Asociación de Cooperación Regional de Asia del Sur, conformada por India, Pakistán, Afganistán, Bangladés, Nepal, Bután, Sri Lanka y Maldivas. Además, en el contexto del Medio Oriente, la India ha firmado un Tratado de Libre Comercio con los países del Consejo de Cooperación del Golfo, que incluye a Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Entre otras organizaciones de integración y cooperación en las que la India participa o con las que mantiene estrechos lazos figuran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la Asociación de Asia Oriental, la Organización de Cooperación de Shanghai y el bloque de los BRICS. Pasos gigantes dados un país gigante.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

lunes, 31 de octubre de 2016

Asia Central: una región asediada

En su artículo “Où  va  l’AsieCentrale ?  Entre  Chine,  Russie  et  Islam”, publicado en www.diploweb.com, René  Cagnatanaliza la región de Asia Central, a la luz del juego de presiones que ejercen diferentes potencias mundiales y regionales  sobre este estratégico espacio geográfico.

Asia Central: una región asediada

Para Cagnatla región de Asia Central está conformada por los cinco países del Turkestán exsoviético, es decir (en orden decreciente de superficie en km²), Kazajistán (2.725.000), Turkmenistán (488.000), Uzbekistán (447.000), Kirguistán (200.000) y Tayikistán (143.000), además de Afganistán (652.000) y la región china de Sinkiang (660.400). En conjunto, es un espacio geográfico en el que confluyen las culturas ruso ortodoxa y túrquica musulmana.
Como se puede apreciar en el mapa anexo, Asia Central es una región asediada desde diferentes ángulos. India ejerce presión sobre Afganistán. Estados Unidos se proyecta desde el oeste hacia Uzbekistán y desde el sur hacia Afganistán. China extiende sus tentáculos hasta Turkmenistán, Kirguistán y Tayikistán. Turquía centra sus intereses en Kirguistán y Turkmenistán. Pakistán deja sentir su influencia islámica en Kirguistán, Tayikistán y Afganistán. Irán tiene un anclaje en la minoría chiita de Tayikistán. Y Rusia se apoya en las minorías rusas presentes en Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Todas las presiones combinan elementos culturales, religiosos, lingüísticos, económicos, diplomáticos y militares. El objetivo común es uno solo: petróleo, gas y minerales.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

viernes, 23 de septiembre de 2016

Tayikistán como parte de un rompecabezas

Como  se aprecia en el mapa anexo suministrado por http://www.tlfq.ulaval.ca, la República de Tayikistán (Jumhurii Tojikistonen el idioma tayiko) es una suerte de pieza que encaja de manera forzada en un rompecabezas. Con una extensión de 143.000 km²  y con una población de unos 8 millones de habitantes,  el territorio de Tayikistán limita por el norte con Kirguistán, al este con China, al sur con Afganistán y al oeste con Uzbekistán.

Tayikistán como parte de un rompecabezas



La  ubicación regional de Tayikistán lo hace ser un país sometido a diferentes presiones por todos sus frentes, pero también un escenario en el que Estados Unidos y Rusia tienen intereses estratégicos de seguridad. Al respecto Sharam Akbarzadeh en su artículo “Geopolitics versus democracy in Tajikistan”, considera que Tayikistán ya no es un remoto lugar de la era post-soviética, sino una pieza clave en el gran rompecabezas de la política  de defensa de Estados Unidos. Además agrega que durante la guerra civil que estalló en Tayikistán en 1992, Rusia hizo presencia militar en este país para apoyar a quien es su actual Presidente, Emomali Rajmonov, y para resguardar las fronteras, especialmente la frontera con Afganistán.
En el ámbito interno Tayikistán tiene la particularidad de ser un país multiétnico, en el que los tayikos representan el 62 % de la población, complementada con minorías étnicas de uzbekos (22 %), rusos (3 %) y kirguisos (2 %), entre otras. Y desde el punto de vista religioso este país de Asia Central  es mayoritariamente musulmán sunita, aunque hay una significativa cantidad de musulmanes chiitas. Este último dato es importante debido a la influencia que la cultura persa-iraní  tiene sobre la población de Tayikistán, especialmente a través del idioma tayiko, el cual es de origen persa.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve


lunes, 12 de septiembre de 2016

Uzbekistán ante un nuevo escenario

La República de Uzbekistán se prepara para enfrentar un nuevo escenario. El 4 de diciembre de este año se van a realizar las elecciones para elegir a un nuevo presidente, luego de la muerte, el pasado 29 de agosto, de  Ismael Karimov, quien gobernó a este país de Asia Central desde 1991.  De los resultados de estas elecciones pueden surgir cambios importantes en la política interna y en la política externa de Uzbekistán.

Uzbekistán ante un nuevo escenario


Como se aprecia en el mapa anexo, Uzbekistán tiene una ubicación estratégica en la región de Asia Central, ya que limita con cinco países: Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Afganistán y Turkmenistán. Tiene una extensión de 447.400 km² y cuenta con una población de unos 30 millones de habitantes. Su Producto Interno Bruto supera los 50 mil millones de dólares y su Indice de Desarrollo Humano es de 0,676.
Por otra parte, Uzbekistán es un país rico en recursos naturales como uranio, cobre, petróleo, gas y zinc, además de ser un importante productor de algodón, por lo que  se constituye en un territorio que entra en la disputa de las grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China.
La población de Uzbekistán es mayoritariamente musulmana sunita y la etnia de los uzbekos representa aproximadamente el 70 % del total de sus habitantes, la cual es complementada con minorías étnicas de  rusos, tayikos y kazajos, entre otras. El idioma oficial es el uzbeko, el cual ha servido para la cohesión nacional, en una especie de uzbekización de la sociedad uzbeka, y para luchar contra el pasado soviético y la rusificación.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Kirguistán entre rivalidades de poder

Recientemente se difundió la información, según la cual, un atacante suicida estrelló su coche bomba contra la Embajada de China en la República de Kirguistán, en  Asia Central, causando su propia muerte e hiriendo a tres trabajadores de esa sede diplomática. Este evento ha llamado la atención de los analistas debido a que ocurrió en un país que limita con la región china de Sinkiang, donde la etnia uigur mantiene una resistencia al régimen de Beijing (ver en esta  misma página el artículo El desafío geopolítico de los uigures en China).
Kirguistán entre rivalidades de poder

Kirguistán es un país de unos 200 mil km²  y de 6 millones de habitantes, que limita con la República Popular de China, Kazajistán, Uzbekistán y Tayikistán. Es considerado por Engdahl (“Kyrgyzstan as a Geopolitical Pivot in Great Power Rivalries”) como un área pivote, según la teoría de Halford Mackinder, con implicaciones estratégicas para la seguridad militar a través del Heartland euroasiático, desde China a Rusia y más allá, y para el futuro de Estados Unidos en Afganistán y Asia Central.
En el plano interno el territorio de Kirguistán está dividido en ocho provincias  (ver mapa anexo de  http://tlfq.ulaval.ca), siendo las más pobladas Osh, Jalal-Abad, Biskek y Chuy, que concentran aproximadamente el 75 % de la población. Desde el punto de vista geopolítico las ocho provincias kirguises definen un clivaje sur-norte, con un sur agrícola, islamizado y con orientación hacia Uzbekistán, versus un norte más industrial, rusificado y con orientación hacia Kazajistán. En tal contexto, el reto de Kirguistán es reafirmarse como Estado-nación en un mundo globalizado, para lo cual la valoración de la cultura kirguís, incluyendo la promoción del idioma kirguís, serán fundamentales.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve
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