Retroceso civilizacional son dos palabras utilizadas por la excanciller alemana Angela Merkel, al enterarse de la victoria que había conseguido el partido Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, algo que puede llegar a ocurrir en un futuro próximo a nivel nacional.
Merkel considera que la
victoria de AfD se debió a una efectiva campaña electoral que fundamentalmente
explotó las emociones, antes que los hechos, en una sociedad que, como la
alemana, debería tener un mayor grado de racionalidad. Y la preocupación de
Merkel también se ha hecho extensiva a otros líderes europeos y del mundo,
tomando en cuenta que la economía alemana representa el 25 % del Producto
Interno Bruto de la Unión Europea.
El retroceso
civilizacional se entiende como una ida hacia atrás, desde el punto de vista de
las conquistas alcanzadas por una sociedad en términos de libertades, derechos,
avances científicos, valores éticos y estabilidad institucional, aspectos estos
que estarían en riesgo ante un eventual gobierno nacional de la AfD, en la
Alemania del siglo XXI.
De manera general, las
propuestas de AfD se pueden resumir de la siguiente manera: 1. Limitar la
inmigración junto con una agresiva política de deportaciones; 2. Reforzar la
seguridad policial y fomentar las guardias ciudadanas; 3. Reforzar la
disciplina y el rendimiento en las escuelas, y eliminar la educación inclusiva;
4. Eliminar las subvenciones a las energías renovables y promover de nuevo las
importaciones de gas proveniente de Rusia; 5. Incentivar la natalidad y apoyar
el modelo de familia tradicional; 6. Enfatizar el patriotismo y las tradiciones
alemanas.
Visto así, de concretarse
todas las propuestas anteriores, se iría hacia la conformación de una sociedad
alemana diferente a la que existe actualmente, mucho más ensimismada, menos
aperturista y más hostil hacia lo extranjero.
Por Alfredo Portillo
alportillo12@gmail.com

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