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sábado, 1 de noviembre de 2025

Los vaivenes de la lengua rusa

La lengua rusa pertenece a la rama eslava oriental de la familia indoeuropea, a la que también pertenecen la lengua ucraniana y la lengua bielorrusa. Su consolidación con sus actuales características se debe principalmente al poeta, dramaturgo y novelista  ruso Aleksandr Pushkin (1799 – 1837), considerado el padre de esta lengua. Actualmente es lengua oficial en Rusia, Bielorrusia, Kirguistán, Kazajistán y Tayikistán, y utilizada en buena medida en el resto de los países de la antigua Unión Soviética, y por la diáspora de rusohablantes esparcidos por diferentes países.

Los vaivenes de la lengua rusa

La lengua rusa fue oficial en lo que se conoció como el Imperio Ruso, que tuvo vigencia entre 1721 y 1917, en cuyos territorios, que sumaban 23 millones de kilómetros cuadrados, habitaban para los últimos años de su existencia, unos 170 millones de seres humanos, agrupados en más de 100 grupos etnolingüísticos. Luego, durante los años previos a la conformación en 1922 de la Unión Soviética, y años sucesivos, se desarrolló un proceso de rusificación de los diferentes territorios soviéticos, mediante la promoción de la lengua rusa y la migración de rusos étnicos. La lengua rusa se convirtió en el instrumento de comunicación interétnica y de consolidación del proyecto nacional soviético, utilizada como lengua principal en las 15 repúblicas soviéticas.

Uno de los aspectos más destacables del proceso que se inició en las repúblicas que surgieron después de la disolución en 1991 de la Unión Soviética, es la revalorización de las lenguas nacionales en la mayoría de éstas, en detrimento de la lengua rusa. Comenzaron entonces procesos conocidos como letonización (en el caso del letón), kazajización (en el caso del kazajo), estonización (en el caso del estonio), etc.

Sin embargo, transcurridos ya más de 30 años, la lengua rusa sigue jugando un rol muy importante tanto en el contexto de lo que es la Federación Rusa como país, como en el resto de los países de la antigua Unión Soviética  y más allá. Se estima en unos 280 millones los hablantes de la lengua rusa, de los cuales 150 viven en la Federación Rusa.

En este sentido, la lengua rusa es un pilar fundamental del concepto o visión geopolítica conocido como mundo ruso, el cual está definido culturalmente, antes que territorialmente, y tiene sus límites hasta donde haya rusos étnicos y rusohablantes. Rusos hay en los países de la antigua Unión Soviética, pero también los hay en Polonia, en Bulgaria, en Finlandia, en Mongolia, en Israel, y en otros más.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

jueves, 20 de julio de 2023

Estabilidad: el reto de la Organización de Cooperación de Shanghái

 En el contexto de la geografía de las organizaciones internacionales, hay una que destaca por su extensión territorial, por su peso demográfico, por su  capacidad económica y energética, por su poderío militar y por su diversidad cultural y religiosa. 

Se trata de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), la cual está conformada por nueve Estados miembros de pleno derecho (China, India, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán) y tres Estados observadores (Afganistán, Bieolorrusia y Mongolia). Es la organización internacional más representativa del mundo euroasiático. 

Estabilidad: el reto de la Organización de Cooperación de Shanghái


La OCS es una organización del siglo XXI que apunta a contribuir a la construcción de un mundo más estable y más pacífico. Porque los Estados miembros actuales (y los que se unirán en el futuro) están llamados a lidiar  con sus mutuas diferencias y rivalidades, y con las diferencias y rivalidades que  este bloque euroasiático tiene con otras regiones y alianzas del mundo.

Concentrar el 50 % de la población mundial, el 30 % del PIB mundial, grandes reservas  energéticas, un poderoso arsenal nuclear  y la influencia de religiones como el cristianismo, el islamismo y el hinduismo, obligan a concertar, a dialogar y a cooperar.

La palabra clave en la gestión de la OCS no es otra que  ‘estabilidad’. Porque de lo que se trata es de lograr y garantizar la estabilidad política interna de los Estados miembros, y eso pasa necesariamente por lograr una estabilidad económica, para poder enfrentar los retos del desarrollo económico integral y los retos que plantea la crisis climática y ambiental en general.

Está claro que los Estados miembros de la OCS tienen libertad de acción para desarrollar sus propias estrategias de política exterior dirigidas a otros países y regiones del mundo, pero siempre en procura de fortalecerse individualmente y fortalecer la alianza como tal. Por un mundo más estable.

alportillo12@gmail.com

miércoles, 20 de abril de 2022

Un enclave geopolítico llamado Kaliningrado

Un enclave es un territorio que, perteneciendo a un Estado, se encuentra en el territorio de otro Estado. Este es el caso de Kaliningrado, el cual pertenece a Rusia, pero se encuentra rodeado por territorio de Lituania, por territorio de Polonia y por  aguas del Mar Báltico. De hecho, está separado de la frontera rusa por más de 300 kilómetros en línea recta.

 


Este enclave, Kaliningrado, es un buen ejemplo de cómo la función de un territorio cambia a lo largo del tiempo, en razón de los cambios que se producen en su contexto geográfico y en su contexto geopolítico.

Como resultado del Tratado de Postdam, acordado en 1945 entre el Reino Unido, la Unión Soviética y Estados Unidos, Kaliningrado pasó a ser territorio soviético, en el contexto de lo que fue el Bloque del Este, o Bloque Comunista, durante el período de la Guerra Fría, que se prolongó hasta el año 1991. Se puede decir que durante ese período de tiempo (1945-1991), Kaliningrado se sentía en familia.

Con el desmembramiento de la Unión Soviética, la situación comenzó a cambiar, y la función e importancia de Kaliningrado (ya como parte de Rusia) comenzó a ser otra. La incorporación a la Unión Europea (UE) y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de Polonia y Lituania, provocó que el enclave llamado Kaliningrado quedara atrapado, y ya no tan en familia.

A partir de ese momento, Kaliningrado adquirió una importancia eminentemente militar, al convertirse en la sede de la flota rusa del Mar Báltico, y base de misiles rusos enclavados en territorio de la UE y de la OTAN. Ahora, a raíz del actual conflicto entre Rusia y Ucrania, la función e importancia de Kaliningrado adquiere otro carácter. Por eso, cuando Suecia y Finlandia anuncian que están considerando la posibilidad de incorporarse a la OTAN, las aguas del Mar Báltico se remueven y se enturbian.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

lunes, 18 de enero de 2021

El difícil tránsito hacia la Unión Económica Euroasiática

La Unión Soviética fue una  unidad geopolítica que  estuvo conformada por 15 repúblicas socialistas federadas, repartidas en una extensión territorial  de 22.400.000 kilómetros cuadrados. Su disolución formal ocurrió entre marzo de 1990 y diciembre de 1991, lo que significó la independencia política de esas 15 repúblicas. 


Comenzaba entonces un nuevo proceso de cara al futuro, para, durante los siguientes años, rearmar ese rompecabezas que explotó hecho pedazos. Rusia, al mando del proceso, tenía la inmensa responsabilidad de llevar a cabo esa ciclópea tarea. ¿Cuánto se ha avanzado? Algunos datos al respecto son aportados por Philippe Conte en su artículo “De  la  CEI  à l’UEE.  Vers  une  intégration  économique  dans  l’espace  postsoviétique ? “ , recientemente publicado en www.diploweb.com.

El primer paso que se dio fue crear en 1991 la Comunidad de Estados Independientes, por parte de 11 de las 15 exrepúblicas soviéticas: Armenia, Azerbaiyán,  Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán. Los tres estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) tomaron rumbo propio y giraron hacia Europa. Georgia, sumida en un conflicto interno, se afilió posteriormente. Como experiencia de reintegración no fue exitosa desde el punto de vista económico. Eso llevó a Bielorrusia, Rusia y Kazajistán a lanzar en 1995 una iniciativa de unión aduanera, a la  cual se afiliaron, al siguiente año,  Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.

Posteriormente, en el año 2000 se conformó la Comunidad Económica Euroasiática, integrada por Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán, a la cual se sumó luego Uzbekistán. Este organismo estuvo en funciones hasta el año 2014. Por su parte, en paralelo, en el año 2010,  Bielorrusia, Kazajistán y Rusia crearon la Unión Aduanera Euroasiática, que derivó luego, en el año 2012, en el Espacio Económico Euroasiático, como mercado común.

A todas estas, ya con Ucrania cada vez más europeizada y distante del mundo exsoviético, por el  asunto de Crimea como una de las razones,  Bielorrusia, Kazajistán y Rusia se enfilaron hacia la conformación en el año 2015 de la Unión Económica Euroasiática, atrayendo luego  a sus predios a Armenia y Kirguistán, para llegar a comienzos de este año 2021 a representar una unidad geopolítica con una extensión de 20 millones de kilómetros cuadrados, 184 millones de habitantes y un PIB de 1.882 millones de dólares, para rivalizar, y para cooperar al mismo tiempo, con la Unión Europea y con China, para construir el mundo euroasiático del futuro.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

 

 

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