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lunes, 13 de junio de 2022

Rusia-China: un puente sobre el río Amur

Recientemente el ministro de defensa de China, Wei Fenghe, declaró que la relación entre su país y Rusia es de socios y no de aliados, basada en la cooperación en diversos campos, en un esquema de ganar-ganar.

En este contexto, días después, se inauguró un puente sobre el río Amur, de algo más de un kilómetro de longitud,  para conectar  la ciudad rusa de Blagoveschensk,  con la ciudad china de Heihe, con lo cual se fortalecerá  el intercambio de mercancías en ambos sentidos.

 

Rusia-China: un puente sobre el río Amur

La concreción de este proyecto de ingeniería de transporte entre Rusia y China, es un buen ejemplo de lo que significa la construcción de un espacio geopolítico común, en tanto que, a partir de un kilómetro de puente se irradiará una dinámica en forma de círculos concéntricos, de gran impacto en diferentes lugares de ambos países.

El río Amur, que tiene una longitud de unos 2.800 kilómetros, corre en sentido este, y desemboca en el mar Ojotsk, en el océano Pacífico, y es  línea fronteriza entre la región sureste de Rusia y la región noreste de China, por lo cual se hace evidente su importancia geopolítica.

Por su parte, la ciudad de Blagoveschensk es la capital del oblast Amur, en el extremo oriente de Rusia, y tiene una población de unos 225 mil habitantes, mientras que Heihe es una ciudad que pertenece a la provincia de Heilongjiang, de la República Popular de China, y cuenta con una población cercana a los 2 millones de habitantes. Ambas ciudades fronterizas son entonces el escenario para fortalecer la relación de socios entre Rusia y China, en camino a llegar a ser aliados.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

sábado, 12 de enero de 2019

Bolsonaro vs. Papa Francisco

En los tiempos por venir, importantes tensiones surgirán entre el gobierno de Brasil que preside Jair Bolsonaro y el Vaticano, al menos durante los años que quedan del pontificado de Papa Francisco. Ambos factores de poder se harán oposición mutuamente, ambos serán incómodos uno al otro.

Bolsonaro  vs.  Papa Francisco


De acuerdo con las grandes líneas políticas que ha dado a conocer Bolsonaro, con relación a lo que será su gobierno, algunas de éstas chocan frontalmente con el discurso que ha venido pregonando el Papa Francisco. Además, parte de la base social y política del apoyo de Bolsonaro se sustenta en los seguidores de las iglesias evangélicas y pentecostales de Brasil, los cuales han aumentado, en términos porcentuales, de un 15 % de la población brasileña en el año 2000, a casi el 25 % en este año 2019, crecimiento que se ha dado principalmente a expensas de los cultos afro-brasileños y del catolicismo popular.

La primera reacción del Vaticano vendrá como respuesta a los efectos que, sobre la población más desvalida, pudieran tener las políticas económicas que implementará el Ministro de Economía, Paulo Guedes, de pensamiento neoliberal.

Seguirá en importancia la política relacionada con el ambiente, en especial  las decisiones  que tengan impacto en el cambio climático, en la Amazonía y en las poblaciones indígenas, las cuales serán vistas y analizadas a la luz de la encíclica “Laudato Si”.

El tema de los derechos de la comunidad LGBT también será observado con detenimiento por el Vaticano, toda vez que el Papa Francisco ha tenido una apretura en este sentido.

De igual manera los derechos de los migrantes, un fenómeno complejo de  cara al futuro, está entre las prioridades del Vaticano, en tanto que “en la cuestión de la migración no están en juego solo ‘números’, sino ‘personas’, con su historia, su cultura, sus sentimientos, sus anhelos…”. 

Así que, el ejército de los jesuitas, en Brasil y en el mundo,  debe haberse declarado ya en alerta y en movilización.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

miércoles, 2 de enero de 2019

Mandarinas: el conflicto entre Abjasia y Georgia llevado al cine

En el territorio de lo que actualmente es  la República Autónoma de Abjasia, ubicada al occidente de Georgia, y limitando con Rusia y el Mar Negro, se producen anualmente más de 30 mil toneladas de mandarinas, las cuales, en su mayor parte, van con destino al mercado ruso. En dicho territorio se libró una guerra durante los años 1992  y 1993,  entre separatistas abjasios y tropas georgianas. A ese conflicto se le ha denominado la guerra de los cítricos.



Algunos de dichos acontecimientos fueron llevados al cine a través de la película “Mandarinas”, una producción estonia-georgiana del año 2013 que recientemente tuve la oportunidad de ver. Con la dirección y guión de Zaza Urushadzey las actuaciones principales de Lembit Ulfsak, Elmo Nüganen, Giorgi Nakashizde y Misha Meskhi, esta película fue nominada a los Premios Oscar y Globos de Oro como mejor película de habla no inglesa, galardonada como mejor película de habla no inglesa de los Satellite Awards y como mejor película europea de los Premios Gaudí.

El conflicto abjasio-georgiano es uno de los tantos conflictos (algunos no resueltos) que se desataron a raíz de la fragmentación de la antigua Unión Soviética, como producto de las reivindicaciones territoriales y de autonomía que numerosos pueblos, especialmente de la región del Cáucaso, esgrimieron para hacer valer sus derechos históricos y políticos. En el caso de lo que muestra la película “Mandarinas”, los abjasios demandaban autonomía política y reafirmación étnica, por lo que arremetieron principalmente contra personas de origen georgiano y estonio que habitaban en su territorio.

Uno de los pasajes más interesantes de la película muestra la actitud de dos ciudadanos de origen  estonio, cultivadores de mandarinas, quienes, en medio de las refriegas, acogen en su casa a dos combatientes heridos, uno checheno que luchaba  del lado de los abjasios, y otro georgiano, a quienes les curan las heridas, hacen que dialoguen y se entiendan, haciéndoles reflexionar sobre lo absurdo de esa guerra.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve

sábado, 15 de diciembre de 2018

Brasil-Estados Unidos: el cielo es el límite

Recientemente, Ernesto Henrique Fraga Araújo, quien ha sido designado por el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, para conducir la política exterior del gigante sudamericano, declaró que el límite en las futuras relaciones entre su  país y Estados Unidos es el cielo, para dar a entender que serán infinitas en cuanto al provecho mutuo.

Ernesto Henrique Fraga Araújo confirma de esta manera la visión que, intelectualmente, ha venido construyendo a lo largo de los años, con relación al alineamiento que, con Estados Unidos,  debe tener Brasil. En tal sentido,  en el año 2017 publicó el artículo “Trump e o Ocidente”, en el cual, a partir de algunos discursos que,  durante lo que va de su mandato, ha  pronunciado el presidente estadounidense, extrae las orientaciones generales de la política exterior que en defensa de Occidente debe apoyar y secundar Brasil.

Brasil-Estados Unidos: el cielo es el límite


El futuro Canciller brasileño entiende que Donald Trump propone una visión de Occidente no basada en el capitalismo y en la democracia liberal, sino más bien en la recuperación del pasado simbólico, de la historia y de la cultura de las naciones occidentales, y considera que el excéntrico magnate presidente tiene una visión del mundo que sobrepasa largamente, en profundidad y extensión, las visiones de la élite hiperintelectualizada y cosmopolita que lo desprecia.

En la lectura que hace del discurso de Trump, el Canciller de Bolsonaroresalta  la idea, según la cual, las amenazas  de Occidente no solamente son las visibles, el terrorismo islámico radical y la burocracia, sino también la pérdida de la propia identidad occidental, la pérdida del espíritu, la desaparición de los lazos de cultura, fe y tradición de Occidente. Y con las propias palabras de Trump dice: “La defensa de Occidente no depende tan sólo de los medios, sino también de la voluntad de sus pueblos. Podemos tener las mayores economías y las armas más mortíferas de  la Tierra, pero si no tenemos familias fuertes y valores fuertes, entonces seremos débiles y no sobreviviremos”.
Por Alfredo Portillo


alportillo@ula.ve
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