El concepto de zona gris, muy utilizado por el filósofo Zygmunt Bauman, puede ser explicado de manera sencilla a través de la teoría de conjuntos, a partir de considerar como zona gris el área de intersección de dos conjuntos, uno de color blanco y otro de color negro. El área de color gris tiene entonces elementos y características de ambos conjuntos.
Al hacer referencia a la zona gris de lo legítimo y lo ilegítimo, se está en
presencia de un caso en el que hay dos categorías contrarias, pero que en cuya
intersección se da una combinación poco definida. Lo legítimo y lo ilegítimo se
solapan, apareciendo o desapareciendo con diferentes grados de intensidad.
La zona gris de lo legítimo y lo ilegítimo no depende necesariamente de lo
esencialmente objetivo, sino que intervienen consideraciones y apreciaciones de
carácter subjetivo. La propaganda, la geopolítica y la Realpolitik hacen
presencia para hacer ver a lo legítimo y lo ilegítimo como tales, o de manera
contraria.
Lo anterior se aplica muy a menudo al momento de evaluar las actuaciones de
los gobiernos, sea en el plano nacional o internacional. Fuerzas internas y
fuerzas externas se alinean para para darle el carácter de legítimas o
ilegítimas a determinadas actuaciones, batallas éstas que se libran en el campo
de las comunicaciones.
Aspectos de carácter geopolítico y de Realpolitik, vale decir, de intereses
y de pragmatismo, son los que determinan la calificación que se le da a las
actuaciones de determinados gobiernos. Recursos energéticos, alianzas
estratégicas y equilibrios geopolíticos signan muchas veces a la zona gris de
lo legítimo y lo ilegítimo. No es una cuestión de leyes o normas, sino que
simplemente se trata de la dinámica de un mundo volátil y en permanente
transformación.
Por Alfredo Portillo
alportillo12@gmail.com

