domingo, 20 de septiembre de 2026

Durante estos días que transcurren de septiembre de 2026, hay un intenso debate en Colombia sobre el tema de la autonomía universitaria, luego que el presidente Abelardo de la Espriella declarara que autorizará a la fuerza policial para ingresar a los recintos de las universidades públicas, a fin de combatir a quienes él denomina como violentos, vándalos y terroristas.

Autonomía universitaria y disputa territorial


El debate se está dando en los espacios de las universidades públicas colombianas y a través de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales. Estudiantes, profesores, políticos y líderes sociales han estado manifestando sus puntos de vista con relación a este espinoso asunto.

Como se sabe, la autonomía universitaria, de larga tradición en América Latina, es una condición de que gozan las universidades públicas para elegir a sus autoridades, administrar sus recursos, planificar libremente las actividades académicas y velar por la seguridad de sus instalaciones.

Ahora bien, la autonomía universitaria ha hecho de las universidades públicas escenarios de una intensa disputa territorial, debido a que internamente se conforman grupos que se disputan el control de las escuelas y facultades, algo que se agudiza aún más cuando, desde afuera, grupos económicos, organizaciones políticas, organizaciones religiosas y organizaciones armadas, influyen y pasan a tener un papel protagónico en el devenir de las mismas.

La autonomía universitaria por sí misma no blinda con un manto a las universidades públicas, pero sí las convierte de manera específica en territorios en disputa, puesto que éstas tienen una base física donde actúan seres humanos que tienen intereses, ideas y objetivos. La contraposición de intereses, ideas y objetivos da lugar a rivalidades en el territorio, las cuales se ven reflejadas precisamente tanto en la elección de las autoridades, como en la administración de los recursos,  en la planificación de las actividades académicas y en el aspecto de la seguridad de las instalaciones. Para muestra, un botón.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

 

lunes, 14 de septiembre de 2026

Retroceso Civilizacional

Retroceso civilizacional son dos palabras utilizadas por la excanciller alemana Angela Merkel, al enterarse de la victoria que había conseguido el partido Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, algo que puede llegar a ocurrir en un futuro próximo a nivel nacional.

Retroceso Civilizacional Alternativa para Alemania


Merkel considera que la victoria de AfD se debió a una efectiva campaña electoral que fundamentalmente explotó las emociones, antes que los hechos, en una sociedad que, como la alemana, debería tener un mayor grado de racionalidad. Y la preocupación de Merkel también se ha hecho extensiva a otros líderes europeos y del mundo, tomando en cuenta que la economía alemana representa el 25 % del Producto Interno Bruto de la Unión Europea.

El retroceso civilizacional se entiende como una ida hacia atrás, desde el punto de vista de las conquistas alcanzadas por una sociedad en términos de libertades, derechos, avances científicos, valores éticos y estabilidad institucional, aspectos estos que estarían en riesgo ante un eventual gobierno nacional de la AfD, en la Alemania del siglo XXI.

De manera general, las propuestas de AfD se pueden resumir de la siguiente manera: 1. Limitar la inmigración junto con una agresiva política de deportaciones; 2. Reforzar la seguridad policial y fomentar las guardias ciudadanas; 3. Reforzar la disciplina y el rendimiento en las escuelas, y eliminar la educación inclusiva; 4. Eliminar las subvenciones a las energías renovables y promover de nuevo las importaciones de gas proveniente de Rusia; 5. Incentivar la natalidad y apoyar el modelo de familia tradicional; 6. Enfatizar el patriotismo y las tradiciones alemanas.

Visto así, de concretarse todas las propuestas anteriores, se iría hacia la conformación de una sociedad alemana diferente a la que existe actualmente, mucho más ensimismada, menos aperturista y más hostil hacia lo extranjero.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

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