viernes, 30 de octubre de 2020

El protagonismo de Turquía

El presidente de la República de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha presentado una demanda en un tribunal de Ankara contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, luego de que este medio de comunicación publicara una caricatura burlesca que hacía referencia a él.

Como se sabe, dicha caricatura ha sido publicada en medio de la polémica desatada por el presidente francés, Emmanuel Macrom, quien, en el homenaje póstumo que se le rindió al profesor Samuel Patty, defendió el uso de las caricaturas de Charlie Hebdo, como una muestra de la libertad de expresión que se ejerce en Francia



Después de las declaraciones de Macrom, el líder turco arremetió enojadamente,  al punto de decir que el presidente de Francia estaba mal de la  cabeza y que sufría de insania mental, y llamó a los musulmanes del mundo a boicotear los productos franceses, y en defensa de la fe islámica.

Ese tono altisonante utilizado por el presidente turco forma parte de un cierto protagonismo que se ha venido observando durante los últimos años, por parte de Turquía, y que  ha cobrado fuerza desde el fallido golpe de Estado contra Erdogan, en julio de 2016, que llevó luego a una severa purga en los diferentes poderes e instituciones de la nación heredera del Imperio Otomano.

Desde entonces, y hasta el presente, la voz y presencia de Turquía en el mundo  son cada vez más notorias. No por casualidad ha ocurrido la conversión en mezquita de la antigua basílica de Santa Sofía en Estambul, o la participación de tropas turcas en los conflictos armados de Siria, Libia y Armenia-Azerbaiyan, o la presión que ejerce el gobierno turco contra Grecia y Chipre en el Mediterráneo, o las múltiples alianzas que ha construido Turquía con Rusia, Irán y algunos países de América Latina como Chile, México y Venezuela. Pisa fuerte Turquía en el césped geopolítico del mundo.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

lunes, 19 de octubre de 2020

El futuro de Bolivia sin Evo y Álvaro


Conocidos los resultados extraoficiales  que dan el triunfo arrollador al binomio  conformado por Luis Arce Catacora para presidente, y David Choquehuanca para vicepresidente, en las  elecciones generales realizadas en Bolivia el domingo 18 de octubre de 2020, se puede afirmar que una nueva página se abre para la sociedad boliviana, sobre todo por el difícil año que ha transcurrido, luego del desplazamiento del poder del dúo conformado por Evo Morales y Álvaro García Linera, y la instalación de un curioso gobierno de transición presidido por Jeanine Añez. 

 


La victoria de Arce-Choquehuanca significa, de hecho, que en esta nación sudamericana se ha producido un conveniente relevo del liderazgo conductor, y que, al menos en lo que es el ejercicio directo del poder, la presencia de Morales-García  ya no será decisiva. Y no es que la conducción de este último binomio no haya sido beneficiosa para la mayoría de los bolivianos, sino que  pareciera que el tiempo y los acontecimientos apuntan en el sentido de los correctivos necesarios que hay que introducir en el proyecto de desarrollo boliviano.

Los resultados electorales, en términos de la votación obtenida por Arce-Choquehuanca, hablan por sí solos. Este binomio ha logrado la victoria en la primera vuelta, con una ventaja de más de 20 puntos con relación a la segunda opción, y además, atrajo para sus arcas a los votantes del pastor evangélico Chi Hyun Chung, y a los grupos de bolivianos de clase media e indígenas que se habían alejado del proyecto del MAS-IPSP. 

El triunfo ha sido alcanzado. Queda ahora que la conducción técnica de Luis Arce, como economista exitoso, y la sabiduría de los aimaras de David Choquehuanca, hagan posible el buen vivir para la mayoría de los bolivianos, en paz y en armonía.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

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