sábado, 19 de octubre de 2019

Desafío político de las comunidades indígenas de Ecuador


Durante los primeros días del mes de octubre de 2019, el mundo entero fue testigo de los intensos acontecimientos que sacudieron a la República de Ecuador, como producto de las manifestaciones que protagonizaron las comunidades indígenas, organizaciones políticas y sociales, y el pueblo en general, en respuesta a las medidas económicas, laborales y tributarias  que el gobierno presidido  por Lenin Moreno quiso implementar,  a través del famoso decreto 883. Tales acontecimientos, con un alarmante saldo negativo en muertos, heridos y detenidos, fue posible visibilizarlos,  gracias a la cobertura que hicieron principalmente medios de comunicación internacionales como DW, CNN, RT y Telesur, y medios alternativos comunitarios apoyados en la tecnología de las redes sociales.



Destaca, sin duda, el papel protagónico que tuvieron las comunidades indígenas nucleadas en la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) ---organización fundada en 1986---,  que obligó al presidente Lenin Moreno a sentarse a dialogar y a la postre derogar el decreto 883. 

Los líderes de la CONAIE, pertenecientes a diferentes nacionalidades indígenas, mostraron, aparte de una inmensa presión en las calles, un discurso bien sustentado y coherente con relación a sus demandas y exigencias. Fue notorio el hecho que, su mensaje no iba dirigido únicamente a los pueblos indígenas, sino a todos los sectores de la población de Ecuador, en particular a los más desposeídos. El componente geopolítico en su discurso se hizo notar, al referirse insistentemente a la defensa de sus territorios y de los recursos naturales que en ellos existen.

En lo adelante las comunidades indígenas de Ecuador estarán ante un exigente desafío político, toda vez que, como sujeto político, han adquirido un gran prestigio ante toda la sociedad ecuatoriana, aparte de que las coyunturas que se presentarán, derivadas de la lucha por el poder en este país sudamericano, las obligarán a asumir un papel de vanguardia. La defensa de sus derechos políticos, económicos, culturales y educativos, y la resistencia que tendrán que hacer a los planes de ampliación de la frontera petrolera y a la explotación minera en la Amazonía ecuatoriana,  son tareas que deberán asumir con la mayor entereza y unidad posibles.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve

jueves, 10 de octubre de 2019

Proyecto geopolítico del Sínodo Amazónico


Un sínodo es una reunión o encuentro de obispos para discutir y reflexionar sobre diferentes temas e intereses de la Iglesia Católica, de donde salen orientaciones y directrices para el accionar de los religiosos y laicos católicos en la sociedad. A propósito de esto, del 6 al 27 de octubre de este año se realizará en el Vaticano el Sínodo Amazónico, bajo el lema “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Proyecto geopolítico del Sínodo Amazónico

Sin duda que los resultados de este evento deberán tener un resaltante  impacto en la sociedad latinoamericana y en la humanidad toda, por lo que significa la Amazonía como territorio rico en patrimonios culturales, ambientales, ecológicos  y de biodiversidad. Esto revela que en el Sínodo Amazónico se estará discutiendo un proyecto geopolítico, en tanto que se diseñará una visión y se trazarán estrategias para afrontar la realidad presente y el futuro de la Amazonía, y para confrontar a fuerzas internas dentro de la Iglesia Católica y a fuerzas externas mundiales,  que ven a este inmenso territorio desde una perspectiva desarrollista.

Quienes asisten al Sínodo Amazónico saben muy bien cuál es la importancia que tiene la Amazonía, un territorio de aproximadamente siete millones de kilómetros cuadrados, que acoge a la cuenca del río Amazonas, y cuya jurisdicción es compartida por nueve países sudamericanos: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela.   

Por ello, en el Preámbulo del “Documento preparatorio del Sínodo para la Amazonía”, se puede leer  lo siguiente: “En la selva amazónica, de vital importancia para el planeta, se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana, donde predomina una «cultura del descarte» (LS 16) y una mentalidad extractivista. La Amazonía es una región con una rica biodiversidad, es multi-étnica, pluri-cultural y pluri-religiosa, un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados, y de la Iglesia”.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve
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