A estas horas el Papa León XIV se dirige hacia Muxima, un lugar de peregrinación a orillas del río Kwanza, en el oeste de Angola, luego de oficiar una misa en la ciudad satélite de Kilamba, próxima a Luanda, como parte de su periplo por cuatro países del continente africano, que se está desarrollando entre el 18 y el 23 de este mes de abril de 2026. Este es el tercer viaje al extranjero de León XIV, luego de haber estado en Turquía y Líbano en noviembre de 2025, y en Mónaco en marzo de este año.
Este viaje es muy significativo porque marca el adentramiento de León XIV
en un continente complejo, con grandes diferencias desde el punto de vista
religioso, etnolingüístico, demográfico y
socioeconómico, además de ser escenario de numerosos conflictos y de disputas
geopolíticas entre las grandes potencias.
León XIV
ha aprovechado este viaje para hacer sentir su voz y su denuncia de las causas
que provocan tantos males en la humanidad. Se ha referido a la pobreza que
aqueja a miles de millones de seres humanos, a la explotación irracional de los
recursos naturales, al gasto exacerbado en armamentos para alimentar las
guerras, al maltrato que se le da a los migrantes, al fomento del odio entre
seguidores de diferentes religiones, entre otros temas.
León XIV,
siguiendo la línea del Papa Francisco, está procurando tender puentes
ecuménicos de comprensión entre los adherentes a diferentes tendencias
religiosas. Entre los cristianos entre sí, entre los musulmanes entre sí, entre
cristianos y musulmanes, y entre éstos y otras religiones. Así lo ha hecho
saber: “A pesar de que tenemos creencias distintas, de que tenemos formas
diferentes de practicar la fe, de que tenemos formas distintas de vivir, todos
podemos vivir en paz”.
Por Alfredo Portillo

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