Ya en el planeta Tierra habitan cerca de 9 mil millones de seres humanos, de los cuales el 58 % en Asia, el 20 % en África, el 12 % en América, el 9 % en Europa y el 1 % en Oceanía. Con base en estas cifras, resulta fácil imaginarnos cuántos más habrá dentro de 50 años, o dentro de 100 años.
Con el creciente desarrollo de los medios de transporte y de comunicación,
la movilidad de las personas aumenta cada día más. El desplazamiento de un
lugar a otro resulta en la actualidad mucho más fácil que en años anteriores.
Una de las causas que está incidiendo de manera significativa en el aumento
de la movilidad, son las condiciones de subsistencia que hay en diferentes
lugares. En algunos son muy buenas, en otros regulares y en otros muy malas.
El desplazamiento de personas, de manera masiva, en busca de mejores
condiciones de subsistencia, se ha traducido en la actualidad en lo que se
conoce como crisis migratoria, con consecuencias de diferente índole, entre las
cuales se pueden mencionar: 1. Pérdida de recursos humanos por parte de los
países emisores; 2. Ganancia de mano de obra calificada y no calificada por
parte de los países receptores; 3. Colapso de algunos servicios públicos en los países receptores; y
4. Generación de manifestaciones de xenofobia y tensiones sociales en los
países receptores.
En vista de lo anterior, la dinámica política en algunos países receptores
ha venido experimentando cambios importantes. El surgimiento de movimientos
políticos antiinmigrantes y de políticas antiinmigrantes por parte de algunos
gobiernos, adquieren cada día más fuerza. Esto plantea un asunto complejo, para
lo cual no se avizora una solución integral, porque reprimir, expulsar, cerrar
las fronteras y levantar muros, no parecen ser las medidas más adecuadas.
Mientras tanto, la población aumenta y los migrantes, en varias direcciones,
también aumentan.
Por Alfredo Portillo

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