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lunes, 25 de mayo de 2026

Se viene el mundial de fútbol

Del 11 de junio al 19 de julio se va a realizar la Copa Mundial FIFA 2026, con la participación de 48 selecciones nacionales y teniendo como sedes los estadios de fútbol de Canadá, México y Estados Unidos. Será un acontecimiento que concentrará la atención de la población toda del planeta Tierra, tomando en cuenta que el fútbol es el deporte más universal y el que despierta más pasiones.

Se viene el mundial de fútbol 2026


Será un evento donde se mostrarán los avances más importantes en materia de organización, logística, comunicación, mercadeo, medicina deportiva, tácticas, estrategias y seguridad. Cada país participante mostrará su nivel en el desarrollo de este deporte que se practica con equipos conformados por once miembros y en torno a un balón.

Una vez se dé el pitazo inicial se desatará una vorágine envolvente, tanto en las gradas de los estadios de las sedes anfitrionas, como en cualquier lugar del mundo desde donde se vean y se escuchen las transmisiones televisivas, radiales y de redes sociales. Será un ruido ensordecedor que seguramente opacará muchos otros sonidos que se emiten a lo lejos.

La Copa Mundial FIFA 2026 se realizará en medio de la suavización relativa de los conflictos que están en curso en diferentes regiones del mundo. Treguas entre Irán y Estados Unidos, entre el Líbano e Israel, entre Rusia y Ucrania, entre las facciones que combaten en la República Democrática del Congo y en Sudán, entre otras, darán un matiz diferente al paisaje humano universal, al tiempo que rueda el balón y se celebran los goles.

Y en las gradas algunos aficionados irreverentes llamarán la atención mostrando banderas alusivas a las causas que consideran como suyas, sean las de Ucrania, Palestina, Irán,  los rohingyas de Myanmar, los uigures de China, los kurdos de Turquía, los mapuches de Chile o los aymaras de Bolivia.  Entonces millones habrán visto dichas banderas.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

viernes, 18 de julio de 2025

Cómo evitar una guerra nuclear

 Recientemente la revista Nature publicó un artículo escrito por Alexandra Witze titulado “Cómo evitar una guerra nuclear en una era de IA y desinformación”, en el que se parte de la idea, según la cual, la disuasión nuclear ya no es un juego entre dos jugadores (Estados Unidos y Rusia), ya que las tecnologías emergentes amenazan con modificar aún más el status quo, con resultados de alto riesgo.

Cómo evitar una guerra nuclear


El caso es que, tal como lo comenta Witze, la mayoría de los expertos consideran que el riesgo nuclear es muy alto y está aumentando. En lo que va de este año 2025, ya son varios los escenarios con riesgo nuclear. El conflicto entre Rusia y Ucrania, los días de tensión entre India y Pakistán, y los bombardeos a instalaciones nucleares de Irán por parte de Estados Unidos e Israel, han hecho saltar las agujas del riesgo nuclear.

Hace años las armas nucleares estaban en manos de Estados Unidos y Rusia de manera equiparada. Ahora China ha emergido como una superpotencia nuclear, al tiempo que Corea del Norte está aumentando su arsenal, al igual que India y Pakistán, sin descartar la posibilidad de que Irán llegue a tener armas nucleares.

A lo anterior hay que sumar la posibilidad de que la información errónea y la desinformación en línea, influyan en los líderes de los países con armas nucleares, y que la inteligencia artificial (IA) aporte incertidumbre al momento de tomar decisiones militares.

La situación se complica al pasar de un modelo nuclear bipolar a un modelo nuclear multipolar, porque la disuasión ya no es entre dos, en el que las comunicaciones pueden fluir de mejor manera, sino que varias potencias nucleares, con diferentes capacidades disuasivas, aumentan el riesgo nuclear. En todo caso, la ruta nuclear le da una vuelta al planeta Tierra, al pasar por Estados Unidos, Francia, Rusia, Pakistán, India, China y Corea del Norte.

 

Por Alfredo Portillo

*alportillo12@gmail.com

lunes, 26 de junio de 2023

Importancia geopolítica del mar Negro

 Recientemente una comisión conformada por gobernantes y funcionarios de alto nivel del continente africano visitó Rusia y Ucrania, para reunirse con los presidentes Vladimir Putin y Volodimir Zelenski, y pedirles (rogarles) que pongan fin a esa guerra entre eslavos que ya dura más de un año, y que está afectando severamente a las poblaciones africanas, debido a las dificultades que tienen para acceder a los granos y fertilizantes provenientes de estos dos países en conflicto. 

Lamentablemente la mencionada comisión sólo recibió  explicaciones de por qué el conflicto ruso-ucraniano no tiene posibilidades de finalizar por los momentos.

Importancia geopolítica del mar Negro


Las razones de carácter geopolítico que habrán esgrimido tanto Putin como Zelenski, seguramente que tienen mucho que ver con lo que representa el mar Negro, un espacio marítimo con una extensión superior a los 400 mil kilómetros cuadrados (la mitad de la de Venezuela), litoral de Bulgaria, Rumania, Ucrania, Rusia, Georgia y Turquía, y desembocadura de ríos como el Danubio, el Dniéper, el Dniéster y el Kubán.

El caso es que el acceso al mar Negro es objeto de disputa entre Rusia y Ucrania, ya que éste es conectado desde el mar de Azov (litoral de la región oriental de Ucrania y objetivo geopolítico principal de Rusia) a través del estrecho de Kerch, y desde los puertos de la península de Crimea (en manos de Rusia desde el año 2014 y objetivo geopolítico de recuperación de Ucrania). 

Desde el mar de Azov y desde Crimea se sigue entonces, a través de las aguas del mar Negro, rumbo a jurisdicción de Turquía (pasar por el estrecho de Bósforo, para llegar al mar de Mármara, y luego pasar por el estrecho de Dardanelos), para llegar al mar Egeo y luego al mar Mediterráneo, y acceder así a los mercados del mundo. Sin duda, una razón de peso para entender el conflicto ruso-ucraniano.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 19 de octubre de 2022

La guerra de los drones

Los drones son vehículos aéreos con autonomía de vuelo, que son operados de manera remota. Su desarrollo durante los últimos años ha sido vertiginoso. Cada día surgen nuevos modelos que son  utilizados en un sinnúmero de actividades. Desde la filmación de eventos,  pasando por el reparto de paquetes, hasta el lanzamiento de bombas en operaciones de guerra, son algunas de sus funciones

 

La guerra de los drones

Durante la guerra en Ucrania, en la que participan de manera directa o indirecta numerosos países (Rusia, Ucrania, Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Turquía, Irán, entre otros), el uso de los drones ha sido muy significativo. De hecho, se podría decir que es la primera guerra de los drones, cual si fuera una película de ciencia ficción.

Uno de los primeros drones que entró en escena en la guerra en Ucrania es el famoso Bayraktar TB2, fabricados por la empresa turca Baykar Technology, la cual en el año 2019 había vendido un lote de ellos al gobierno ucraniano. Este tipo de dron es como un avión pequeño, equipado con cámaras y armado con bombas guiadas por láser. Las fuerzas ucranianas consideran que los drones han sido de mucha utilidad para hacerle resistencia a los ataques rusos.

Por su parte Rusia también ha hecho uso de drones de diferente tipo. Al parecer el último en ser incorporado es el modelo Shahed-136, fabricado  por la empresa estatal iraní HESA. Este tipo de dron tiene un alcance de 2.500 km, lleva un pequeño motor de hélices en la parte trasera del fuselaje, mientras que en el extremo delantero  lleva una ojiva explosiva, cuyo sistema funciona a través de un sensor óptico.

De esta manera se puede ver cómo la guerra en Ucrania, aparte de representar un pulseo de Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN, frente a Rusia y el mundo euroasiático en su máxima expresión, también ha servido para probar armas y para probar la capacidad que tiene el ser humano de sembrar el terror.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 12 de octubre de 2022

Alianza Rusia-Arabia Saudita

Un acontecimiento muy importante ha ocurrido en estos meses finales del año 2022, en el marco del proceso de reordenamiento geopolítico mundial. Se trata de lo que se ha entendido como una alianza entre Rusia y Arabia Saudita, a raíz de la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de no aumentar la producción de petróleo, en el entendido que los sauditas  lideran esta organización

Alianza Rusia-Arabia Saudita

 

Se debe recordar que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitó Arabia Saudita el pasado mes de junio, en procura de que se aumentara la producción de petróleo, a fin de que  bajaran los precios de este recurso. En esa oportunidad Biden se reunió con el príncipe Mohamed bin Salman, quien funge como primer ministro y responsable de  asuntos económicos y de seguridad de la nación saudita. Las gestiones de Biden no cristalizaron, y el gran beneficiado ha resultado ser Rusia, al contar con precios altos para el petróleo que produce.

Ese colchón financiero con que seguirá contando Rusia, gracias  a Arabia Saudita (y los socios OPEP), le permitirá manejarse con cierta holgura en tres frentes: 1. Minimizando los efectos de las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea; 2. Seguir financiando el esfuerzo bélico que significa la guerra en Ucrania; y 3. Fortalecer aún más los lazos de cooperación con países como Irán, India y China.

La reacción de Estados Unidos no se ha hecho esperar, y ya desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado han anunciado una revisión a fondo de las relaciones con Arabia Saudita. En palabras textuales han dicho: “Necesitamos reevaluar nuestra relación con Arabia Saudita y tener una relación diferente, especialmente después de la decisión que se tomó en la OPEP”.  Así las cosas, se podría decir que, en medio del conflicto en Ucrania, la batalla energética la está ganando Rusia.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

martes, 27 de septiembre de 2022

La Geopolítica como ciencia del Estado

Siempre resulta de interés volver a revisar material relacionado con los iniciadores y promotores de la Geopolítica, especialmente por los tiempos convulsos que estamos viviendo. Este es el caso del artículo escrito por Heriberto Cairo, titulado “La Geopolítica como ciencia del Estado: el mundo del general Haushofer”, para mejor entender lo que está ocurriendo en la actualidad. 

 

La Geopolítica como ciencia del Estado

Karl Haushofer, quien nació en Munich (Alemania) en 1869, llegó a tener gran influencia en el régimen del Tercer Reich, desarrollando y promoviendo la  Geopolítica en su condición de profesor en el Instituto de Geografía de la Universidad de Munich, y como director de la revista Cuadernos de Geopolítica, desde donde difundió las nociones de sentido del espacio, Estado-organismo, espacio vital, panregión, entre otras.

De acuerdo con Haushofer, en la medida que los Estados tengan una naturaleza orgánica, estarán vinculados a un espacio vital que formará parte de un todo indisoluble con la población. En tal sentido, los Estados compiten unos con otros por la ocupación de la mayor superficie terrestre posible, debido a la presión demográfica que soportan, y esa competición por el territorio conduce normalmente, aunque no necesariamente, a la guerra.

Haushofer y sus colaboradores llegaron a concebir el espacio vital como el ámbito necesario para la subsistencia y la seguridad de un pueblo. En consecuencia, consideraban que la preservación y conquista del espacio vital debía ser la guía de cualquier política exterior de un Estado sano. Y recalcaban que el espacio vital no coincide ni mucho menos con el territorio delimitado jurídicamente, sino con la extensión de la cultura o del grupo étnico. De este modo, no se trata de reivindicar sólo unas fronteras seguras que fortalezcan la autosuficiencia, sino de ganar un espacio vital que comprenda a la nación y al pueblo.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

 

 

martes, 20 de septiembre de 2022

La dimensión religiosa del conflicto Rusia-Ucrania

Los conflictos en las sociedades y entre naciones y países que desembocan en guerras bélicas, pueden ser explicados en función de las diferentes dimensiones o factores que influyen en su desarrollo. Es posible que determinada dimensión sea la decisiva  o la que más influye, lo que no quiere decir que otras dimensiones no tengan importancia. Se puede  dar el caso de una guerra en la que la dimensión determinante sea las rivalidades interétnicas, o la disputa territorial en zona fronteriza, o un yacimiento minero, etc.

La dimensión religiosa del conflicto Rusia-Ucrania

En el caso del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que está en pleno desarrollo, la dimensión religiosa, sin duda alguna, está teniendo una gran importancia, y cuidado si no es la más importante. Porque más allá de la expansión de la OTAN hacia el este de Europa, o la dependencia de Alemania del gas ruso, o las pretensiones de Vladimir Putin de crear la Gran Rusia, está la disputa en el seno del mundo cristiano, tanto a lo interno de la tendencia ortodoxa, como entre esta última y la tendencia católica. Y no por casualidad, el escenario territorial  del presente conflicto bélico es justamente la zona fronteriza entre ambos mundos cristianos.

Ya, cuando han transcurrido varios meses desde el inicio de las refriegas bélicas en territorio de Ucrania, las preguntas que hay que hacerse a estas alturas, son las siguientes: ¿Cuándo terminará el conflicto y se declarará  la paz? ¿Basta la mediación de la ONU, o del Papa Francisco, o del presidente de Turquía, para que se llegue a un acuerdo de paz? ¿La agudización  de la crisis alimentaria mundial será razón suficiente para el cese de las hostilidades? ¿El fin del conflicto está en función de los objetivos geopolíticos de sobrevivencia civilizatoria  que se ha trazado la alianza entre  el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril I? Los meses por venir, los meses del duro  invierno europeo que se presagia, a lo mejor nos dan la respuesta.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com 

martes, 26 de julio de 2022

Suecia se prepara para un colapso

Suecia, el país de Rudolf Kjellén, el mismo que en 1899 acuñó el término Geopolitik (geopolítica), está ubicado en el norte de Europa, en la península de Escandinavia, próximo de Noruega, Dinamarca, Finlandia, el mar del Norte y el mar Báltico. Tiene una extensión territorial de algo más de 450 mil kilómetros cuadrados —la mitad de la de Venezuela—, y una población cercana  a  los 11 millones de habitantes —un tercio de la de Venezuela.

Suecia es un país que goza de elevados estándares de vida, producto de un desarrollo científico-técnico e industrial de primer nivel, y  una política de seguridad social ampliamente difundida, lo que  se refleja en un Índice de Desarrollo Humano de 0.945. Su población, en un 98 %, según cifras publicadas, tiene acceso a Internet.

Este país, objeto de admiración, desvinculado de cualquier conflicto bélico desde 1814, y neutral y pacifista, está en un momento de transición geopolítica, como resultado de las amenazas que sobre su población y territorio se ciernen desde el flanco de las pandemias al estilo del COVID-19, del cambio climático y  de la onda expansiva del conflicto Rusia-Ucrania.

Es por eso que tanto los organismos de seguridad como la población civil están en preparativos para lo que podría traducirse en un colapso general. Eso se puede apreciar muy bien en el reportaje de la DW titulado “Preparacionistas: Suecia y un hipotético colapso”, en el que se revisan escenarios de eventos climáticos como incendios e inundaciones, corte del servicio de energía eléctrica, vulneración del Internet y ataques armados convencionales y nucleares.

Sin duda que, como resultado de lo anterior, los niveles de estrés y preocupación de la población sueca deben estar en aumento. Porque eso de estar aprendiendo a hacer fuego sin usar combustible, cocinar con fogones improvisados, almacenar alimentos, chequear vías de escape, escuchar las experiencias de guerra narradas por kurdos iraquíes refugiados en Suecia, entre otras medidas, dibujan una nueva realidad.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

domingo, 26 de junio de 2022

El mundo multipolar

Los múltiples polos geopolíticos que conforman el mundo actual, son el resultado de un proceso  acumulado de independencia, descolonización y desarrollo de numerosas naciones convertidas ahora en Estados-nación. Basta con mirar cómo era el mundo hace un cuarto de siglo, hace medio siglo o hace un siglo, para darnos cuenta de los cambios que se han producido.

En este mes de junio del 2022 el mundo multipolar se ha mostrado en toda su magnitud. Varios acontecimientos así lo confirman, entrecruzados los unos con los otros como parte de una acelerada dinámica geopolítica, que día tras día, nos arroja un rostro diferente.

 

El mundo multipolar - BRICS

Mientras el mundo todo sigue con expectativa el desarrollo del conflicto entre Rusia y Ucrania, observando cómo Estados Unidos y la Unión Europea continúan suministrándole  armas al ejército ucraniano y aplicando sanciones al gobierno que preside Vladimir Putin, este último pareciera estar consolidando sus posiciones en la región del Donbas, al este de Ucrania.

Al mismo tiempo, al otro lado del Atlántico se realizó en Los Ángeles (Estados Unidos)  la Novena Cumbre de las Américas, caracterizada por las voces críticas  de numerosos países latinoamericanos, encabezados por México y Argentina, y el llamado a estrechar aún más, en lo adelante, la integración de los Estados-nación al sur del Río Bravo.

También en este junio se realizó la reunión de los países Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), cuyas economías emergentes representan el 25 % del Producto Interno Bruto  Global y el 42 % de la población (mercado) mundial. A esta organización aspiran ingresar países como Arabia Saudita, Argentina, Indonesia y México, con lo cual se fortalecerá aún más, y se convertirá en la expresión más fiel de la multipolaridad.

La multipolaridad, como realidad geopolítica, es al mismo tiempo globalidad, complejidad, cooperación, competencia, diversidad, independencia, interdependencia, solidaridad y autonomía. Es, en resumidas cuentas, el mundo del siglo XXI y los por venir.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

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