En la
revista Nueva Sociedad, Nº 223 (sep-oct 2009), aparece un artículo escrito por Raquel Alvarado,
titulado “La expansión forestal en el Cono Sur”, a través del cual se explica
el fenómeno del crecimiento de la actividad forestal en países como Argentina,
Brasil, Chile y Uruguay, considerando aspectos como las políticas públicas
forestales, geopolítica forestal, los intereses transnacionales y las transformaciones territoriales.
La autora considera que la expansión forestal en esa región de América Latina, a partir de la explotación con fines comerciales de plantaciones de pino y eucalipto, es el resultado de la existencia de políticas públicas favorecedoras del sector forestal, que datan de comienzos del siglo XX, y de la implementación de una geopolítica forestal diseñada por las grandes empresas de pulpa y papel de los países del Norte, para imponer sobre el mundo en desarrollo un modelo de actividad forestal que permita satisfacer su demanda.
Se estima que el crecimiento sostenido de la demanda de papel alcanzó para el año 2004 los 350 millones de toneladas anuales y que para el año 2020 estará cerca de los 600 millones de toneladas. Los requerimientos de celulosa para papel llevaron a las grandes empresas forestales del mundo desarrollado a expandirse en el Tercer Mundo, privilegiando tres regiones: el Sudeste de Asia, América Central y el Cono Sur. Estas regiones ofrecían varias ventajas para la actividad forestal: condiciones
ambientales favorables al crecimiento rápido de los árboles, abundancia de agua,
bajos costos de la tierra, bajo costo de la mano de obra e inexistencia o
inobservancia de leyes laborales en el medio rural.
La expansión forestal en el Cono
Sur se ha traducido en las siguientes cifras: Brasil ocupa el cuarto lugar mundial en la producción de todos los tipos
de celulosa y el primer lugar en celulosa de fibra corta de eucalipto; el
sector forestal chileno representa el 4% del PIB y ha crecido a razón de 10%
anual en los últimos 15 años; en Argentina existen más de un millón de
hectáreas plantadas de pino y eucalipto y las exportaciones de productos
forestales han crecido en forma significativa
en los últimos años; la superficie forestada en Uruguay alcanza en la actualidad unas800.000
hectáreas , lo que representa 25% de los suelos de prioridad
forestal.
Los conflictos entre empresas y comunidades locales derivados de la expansión forestal en el Cono Sur, han ido desde simples polémicas a través de los medios de comunicación y foros de discusión pública, hasta enfrentamientos con instancias judiciales y violentos desenlaces. Muchas comunidades indígenas han visto mermados sus medios de subsistencia y algunas han reaccionado violentamente, quemando plantaciones forestales, como es el caso de las comunidades mapuches del sur de Chile. Una manifestación más de la geopolítica, es decir, de las rivalidades de poder en el territorio.
en los últimos años; la superficie forestada en Uruguay alcanza en la actualidad unas
Los conflictos entre empresas y comunidades locales derivados de la expansión forestal en el Cono Sur, han ido desde simples polémicas a través de los medios de comunicación y foros de discusión pública, hasta enfrentamientos con instancias judiciales y violentos desenlaces. Muchas comunidades indígenas han visto mermados sus medios de subsistencia y algunas han reaccionado violentamente, quemando plantaciones forestales, como es el caso de las comunidades mapuches del sur de Chile. Una manifestación más de la geopolítica, es decir, de las rivalidades de poder en el territorio.
Por Alfredo Portillo.
