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miércoles, 30 de julio de 2025

Cuba: el regreso del arroz

 El arroz es uno de los alimentos fundamentales para la seguridad alimentaria a nivel mundial, estimándose su producción anual en 780 millones de toneladas, destacando como países líderes en esa producción China, India, Indonesia, Bangladés y Vietnam. Se puede decir que el arroz, junto con el maíz y el trigo, sustenta en buena medida a la humanidad toda.

Cuba: el regreso del arroz

En América Latina y el Caribe el arroz es un componente esencial en la dieta alimenticia, figurando entre los más consumidores de este alimento países como Brasil, Perú, Colombia y México. En este renglón también destaca Cuba, cuyo consumo per cápita anual se estima en 60 kilogramos, por lo que la demanda nacional está por el orden de las 600 mil toneladas al año.

En el caso de Cuba, la situación en torno al arroz ha estado complicada durante los últimos años, como parte de la crisis de producción agrícola en este país caribeño, debido, entre otras razones, a la falta de insumos como fertilizantes y semillas. De hecho, en el año 2024 la producción de arroz en Cuba fue de apenas 80 mil toneladas, por lo que se ha tenido que recurrir a la importación de este rubro.

En vista de lo anterior, y para intentar revertir esta situación adversa, el gobierno de Cuba tomó la decisión de ceder, por un lapso de tres años, a la empresa vietnamita Agri VMA,  una extensión inicial  de 308 hectáreas en la provincia de Pinar del Río, para la producción de arroz. Y ya los resultados positivos comienzan a verse. En las primeras 44 hectáreas se han producido 296 toneladas de arroz, lo que equivale a 6,75 toneladas por hectárea. La idea es llegar a la tasa de producción en Vietnam, que es de 8 toneladas por hectárea, en una extensión territorial que irá aumentando progresivamente. De esta manera, un país del sudeste asiático hace presencia efectiva en un país caribeño, en estos tiempos de vertiginosa dinámica geopolítica.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

jueves, 14 de septiembre de 2023

La lengua suajili y la vicepresidente de Colombia

La vicepresidente de Colombia, Francia Márquez, viajó en mayo pasado al continente africano, específicamente a Etiopía, Kenia y Sudáfrica. De allá trajo la idea de promover la enseñanza de la lengua suajili en Colombia y la enseñanza del español en Kenia.  En estos días de septiembre de 2023 Francia Márquez se ha vuelto a referir al tema, a propósito de la visita a Colombia del vicepresidente de Kenia, Rigathi  Gachagua. 

La verdad es que la idea de Francia Márquez, independientemente de que sea factible o no, forma parte de las nuevas realidades que se están forjando en el mundo actual, como resultado del desarrollo de los medios de comunicación y de transporte, y de la reafirmación de las culturas de los pueblos, en medio de la globalización.

La lengua suajili y la vicepresidente de Colombia

En África, específicamente, se vive un intenso proceso de reafirmación de las lenguas autóctonas, entre las que destacan el amárico en Etiopía, el somalí en Somalia, el bambara en Mali, el kirundi en Burundi, el wolof en Senegal, el duala en Camerún y el suajili en toda la región de África Oriental. El suajili es la lengua más difundida en el continente africano, y es objeto de estudio en numerosas universidades africanas, estadounidenses, europeas, chinas y japonesas, además de que se utiliza en diferentes medios de comunicación de alcance mundial.

Durante lo que va de este siglo XXI, la lengua suajili ha entrado en una fase de institucionalización, por lo que ya es lengua oficial de la Comunidad de África Oriental (en suajili: Jumuiya ya Afrika Mashariki), de la Comunidad de África Austral (en suajili: Jumuiya ya Afrika Kusini), y de la Unión Africana (en suajili: Umoja wa Afrika).  Por su parte,  la UNESCO, en noviembre del año 2021, declaró el 7 de julio como el Día Mundial del Suajili. Así que la propia Francia Márquez tiene una tarea pendiente para los próximos meses: aprender suajili, más allá del Hakuna Matata.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 11 de enero de 2023

El Perú insurgente

La República de Perú ha estado durante el mes de diciembre de 2022 y lo que va del mes de enero de 2023, en el foco de los medios de comunicación mundiales, debido al conflictivo proceso político que se ha desatado en este país sudamericano, y que ha implicado la reclusión carcelaria del ahora expresidente  Pedro Castillo, el nombramiento de Dina Boluarte como nueva presidenta e intensas protestas en varias regiones peruanas, con un sangriento saldo negativo de personas fallecidas y heridas.

Perú, que puede ser dividido a su vez en el Perú litoral, el Perú andino y el Perú amazónico, para precisar su división macroregional, es un país que cuenta con inmensos recursos mineros, gasíferos, marinos, agrícolas y turísticos, disputados intensamente por los grupos económicos nacionales y por el capital internacional, a los que se suma una variada gama de organizaciones políticas, sociales, ecologistas, campesinas e indígenas. 

 

El Perú insurgente

Este país, que tiene una compleja ubicación geopolítica, al limitar con Ecuador, Colombia, Brasil, Bolivia y Chile, y que cuenta con una larga costa bañada por las aguas del océano Pacífico, fue escenario durante las décadas de los ochenta y de los noventa del siglo XX, de una insurgencia armada protagonizada por las organizaciones Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, de las cuales aún quedan algunos vestigios activos.

Ese mismo Perú es, en estos tiempos que transcurren, el escenario de un proceso insurgente protagonizado por  vastos  sectores de la población peruana que exige profundas transformaciones en el sistema político-económico que hasta ahora ha venido imperando, cuya evolución es de difícil pronóstico, dadas las marcadas diferencias que existen entre las visiones geopolíticas de los bandos en disputa. Como bien lo dijo en su oportunidad el sociólogo peruano Héctor Béjar, estamos en presencia de un histórico punto de quiebre. Es la hora del Perú insurgente.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 10 de agosto de 2022

Irene Vélez y el impacto de la minería en Colombia

 Ya en otras ocasiones me he referido al tema de las perspectivas de la geopolítica, entendida ésta como las rivalidades de poder entre grupos humanos en el territorio. Dichas perspectivas son cuatro: la geopolítica como realidad, la geopolítica como disciplina, la geopolítica como visión y la geopolítica como estrategia.

Menciono lo anterior porque en Colombia, con el nuevo gobierno presidido por Gustavo Petro, se ha dado inicio a un proceso geopolítico que implica nuevas visiones y nuevas estrategias, lo que se debe traducir en cambios, tanto a lo interno de este país, como en el contexto de América del Sur y de América Latina y el Caribe en general.

 

Irene Vélez y el impacto de la minería en Colombia

Una muestra de ello es la designación de la académica de la Universidad del Valle (Cali), Irene Vélez, al frente del Ministerio de Minas y Energía, quien, según su perfil, vendría a romper con los esquemas tradicionales de lo que tiene que ver con las actividades de  minería, de hidrocarburos y de generación de energía eléctrica. Y  la razón es muy sencilla: esta académica, como parte de su formación, tiene sendos doctorados en geografía política y en geografía ambiental, además de haber realizado una prolífica investigación acerca de los impactos ambientales, socioeconómicos y socioculturales de las actividades extractivistas  en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, además de haber sido una activista ambiental.

Debemos pensar entonces en la forma como Irene Vélez va a conducir el Ministerio  de Minas y Energía de Colombia, porque seguramente que ella tiene otra visión sobre este tema, y también en su portafolio tendrá un menú de nuevas  estrategias, las cuales deben estar alineadas con lo que es su formación y con lo que ha sido su trayectoria como investigadora y activista. Por lo tanto, toda una dinámica geopolítica se desatará en los territorios colombianos, en los tiempos por venir.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

miércoles, 19 de mayo de 2021

Dinámica geopolítica interna de Colombia

Colombia, como país, tiene unas características geopolíticas muy especiales. La primera y más importante, es su condición de aliado incondicional de Estados Unidos, tanto en el contexto sudamericano, como en el latinoamericano y del hemisferio occidental. De hecho, en el territorio colombiano, la potencia del norte tiene una fuerte presencia militar, con vista a sus vecinos y a las aguas de los océanos Atlántico y Pacífico.

 


 

En virtud de eso, adquieren relevancia los sucesos que han estado ocurriendo en este país durante este mayo de 2021. Masivas protestas, extendidas a lo largo y ancho del territorio colombiano, han retumbado y se han hecho escuchar en las diferentes latitudes del mundo. Profusas imágenes de refriegas entre manifestantes y fuerzas policiales y militares, han captado la atención de los medios de comunicación tradicionales y de las redes sociales. Algunas, sencillamente, han más que impresionado.

Esas protestas y refriegas no son más que la evidente manifestación de las rivalidades que están en curso en el territorio colombiano, como parte de una intensa dinámica geopolítica, que pudiera desembocar en un desplazamiento de los grupos que hasta ahora han  ostentando el poder, para lo cual, ya hay un horizonte de tiempo definido, como son las elecciones presidenciales que se van a realizar en mayo de 2022, exactamente, dentro de un año.

Para tal evento eleccionario, ya están en desarrollo las estrategias trazadas por los grupos de la sociedad colombiana que aspiran a retener el poder, y la de aquellos que pretenden asaltarlo (en el buen sentido de la palabra). Así que, la evolución y desenlace de los actuales acontecimientos protestatarios de la sociedad colombiana, quiérase o no, forman parte de las estrategias electorales con miras a mayo de 2022. Un desenlace que, idealmente, deberá concluir de manera democrática y como una reafirmación de las aspiraciones de paz de todos los colombianos. Tanto de los unos,  como de los otros.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

jueves, 10 de octubre de 2019

Proyecto geopolítico del Sínodo Amazónico


Un sínodo es una reunión o encuentro de obispos para discutir y reflexionar sobre diferentes temas e intereses de la Iglesia Católica, de donde salen orientaciones y directrices para el accionar de los religiosos y laicos católicos en la sociedad. A propósito de esto, del 6 al 27 de octubre de este año se realizará en el Vaticano el Sínodo Amazónico, bajo el lema “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Proyecto geopolítico del Sínodo Amazónico

Sin duda que los resultados de este evento deberán tener un resaltante  impacto en la sociedad latinoamericana y en la humanidad toda, por lo que significa la Amazonía como territorio rico en patrimonios culturales, ambientales, ecológicos  y de biodiversidad. Esto revela que en el Sínodo Amazónico se estará discutiendo un proyecto geopolítico, en tanto que se diseñará una visión y se trazarán estrategias para afrontar la realidad presente y el futuro de la Amazonía, y para confrontar a fuerzas internas dentro de la Iglesia Católica y a fuerzas externas mundiales,  que ven a este inmenso territorio desde una perspectiva desarrollista.

Quienes asisten al Sínodo Amazónico saben muy bien cuál es la importancia que tiene la Amazonía, un territorio de aproximadamente siete millones de kilómetros cuadrados, que acoge a la cuenca del río Amazonas, y cuya jurisdicción es compartida por nueve países sudamericanos: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela.   

Por ello, en el Preámbulo del “Documento preparatorio del Sínodo para la Amazonía”, se puede leer  lo siguiente: “En la selva amazónica, de vital importancia para el planeta, se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana, donde predomina una «cultura del descarte» (LS 16) y una mentalidad extractivista. La Amazonía es una región con una rica biodiversidad, es multi-étnica, pluri-cultural y pluri-religiosa, un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados, y de la Iglesia”.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve

martes, 15 de mayo de 2018

El derecho a emigrar

La emigración es un fenómeno que consiste en la decisión que toman las personas de dejar a  su país o lugar de origen para dirigirse a otro país o lugar, bien por causas políticas, económicas o sociales. El proceso inverso es lo que se conoce como inmigración. Algunos pueblos y sociedades han conocido de cerca a lo largo de la historia el fenómeno de la emigración, en tanto que otros han vivido el impacto de la inmigración.

El derecho a emigrar

En esta página he tratado en dos ocasiones este tema. El 30 de enero de 2015 se publicó el artículo “La inmigración comoproblema geopolítico”, en tanto que el 22 de junio de 2015 el artículo “Geopolítica de los muros antiinmigrantes”. En el primero se explica lo que ocurre en los países receptores de quienes  emigran de otros países, y en el segundo se ejemplifica la reacción de algunos  gobiernos ante la ola de inmigrantes que amenaza con desestabilizar a sus sociedades.
La decisión que toman las personas de emigrar en algún momento determinado tiene una motivación basada en el instinto de sobrevivencia y en la búsqueda de seguridad. Es, en cierta forma, un derecho que tienen las personas de buscar  su bienestar lejos de su terruño, con todas los efectos negativos que esto puede traer, especialmente en el plano psicológico y en el plano espiritual.
En la actualidad, en todo el mundo, hay procesos emigratorios de diferentes escalas y naturalezas. El de mayor envergadura es el proceso emigratorio continental, que se está dando desde varios países africanos hacia la Unión Europea. También los hay de carácter dramático, como los que se están ocurriendo desde Siria hacia otros países de Oriente Medio y europeos, y el de la etnia rohingya, desde Myanmar hacia Bangladesh. Se pueden mencionar procesos emigratarios de larga duración,  como el que se ha dado desde países centroamericanos hacia Estados Unidos, o recientes como los que se viven  desde los países balcánicos (Serbia, Croacia y Montenegro) hacia Austria y Alemania, y el de venezolanos, principalmente hacia países como Colombia, Perú, Ecuador y Chile.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

sábado, 16 de diciembre de 2017

Violencia y memoria en el Arauca colombiano

El 12 de diciembre de 2017 la joven colombiana Diana Constanza Alfonso Camargo presentó y defendió su tesis para optar al título de Magister en Ciencias Políticas, en la Universidad de Los Andes (Mérida – Venezuela), como acto final de  los estudios que realizó en el Centro de Estudios Políticos y Sociales de América Latina (CEPSAL). Su tesis lleva por título “Reconstrucción de la memoria histórica. Casos La Cabuya y San Ignacio, Arauca, Colombia. Testigos de un pasado irresuelto (1998)”, y estuvieron como jurados los profesores Vladimir Aguilar, Juan  Pedro Espinoza y Alfredo Portillo (Tutor).


La tesis de Diana Constanza resulta de mucho interés toda vez que ha sido desarrollada en tiempos del proceso de paz que está en marcha en la República de Colombia, y tiene que ver con la extendida e intensa violencia que por décadas ha azotado a la sociedad colombiana, y con la necesidad de reconstruir los hechos, no olvidar, y hacer memoria. Como bien lo escribe Diana Constanza: “El objetivo de esta investigación es la reconstrucción de la memoria histórica como instrumento para abordar un pasado inconcluso, compartido por generaciones a partir de la historia del tiempo presente, resignificando la relevancia de investigaciones que partan desde lo micro-local”.

Los hechos que en su tesis reconstruye Diana Constanza se vinculan con la violencia (masacres) perpetrada en 1998 contra la población civil de las veredas La Cabuya y San Ignacio, ubicadas en el municipio Tame, al suroeste del departamento de Arauca. A través de un meticuloso  trabajo de campo y compenetrada  con la realidad socioeconómica de las víctimas sobrevivientes, la autora rescata un pasado y lo trae al presente, para evitar que caiga en el olvido y la generalización invisivilizante. Y qué más, que hacer honor a sus palabras de agradecimiento, encabezadas por una cita de Gabriel García Márquez, que reza: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

lunes, 21 de agosto de 2017

Cesan las FARC, nace la FARC

Después de concluido el proceso de entrega de armas por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), como parte de los acuerdos de paz que finalmente de concretaron entre esta organización insurgente y el gobierno colombiano que preside Juan Manuel Santos, viene ahora la fase de incorporación  de los guerrilleros farianos a una organización política, con el objetivo de participar a futuro  en elecciones libres.

Cesan las FARC, nace la FARC


Surgida a comienzos de la década de los años  60  del siglo XX, las FARC, transformadas en FARC-EP a comienzos de la década de los 80, entraron a disputar mediante la vía armada el poder en la República de Colombia, llegando a alistar miles de combatientes provenientes principalmente de los sectores campesinos y estudiantiles, y a controlar importantes porciones del territorio colombiano en la gran mayoría de los departamentos, especialmente al sur y oriente del país.

Después de más de 50 años de lucha armada, las FARC-EP, ya disueltas como organización guerrillera, avanzan ahora en la conformación de un partido político, que en principio se denominará Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia (FARC), paso éste que significa un gran reto tanto para los dirigentes exguerrilleros, como para la clase política tradicional colombiana.

Porque no se trata simplemente de insertarse en la vida política  democrática de Colombia, sino que la FARC se constituirá en un elemento nuevo del sistema político colombiano,  que se alista a disputar el poder por la vía de los votos, en un país con inmensos problemas por resolver y con unos niveles de abstención electoral muy significativos a lo largo de los años. El panorama no es fácil: en Colombia hay millones de desplazados, millones de desempleados y subempleados, millones en condición de pobreza y  millones sin tierras para subsistir. La violencia armada guerrillera parece alejarse de Colombia, la solución de los problemas dirán si esa violencia armada y  fratricida, no regresa.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

viernes, 2 de septiembre de 2016

Colombia: terminación del conflicto y construcción de la paz

La hermana República de Colombia se encamina hacia la realización, el próximo 2 de octubre, del plebiscito que le permitirá a unos 30 millones de colombianos con derecho a voto, opinar sobre los acuerdos alcanzados en La Habana. La pregunta sobre la que deberán emitir un SI o un NO, es la siguiente: ¿Apoya usted el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Independientemente de cuál sea el resultado, ya los principales actores en conflicto han dado un paso hacia adelante. Ya existe una voluntad de terminar el conflicto e iniciar un proceso de construcción de la paz.

Colombia: terminación del conflicto y construcción de la paz

Por supuesto que no se está ante un escenario sencillo. A la terminación del conflicto hay que darle varias lecturas. Porque una cosa es terminar el conflicto armado, su contenido bélico, y otra cosa muy diferente es terminar el conflicto social que subyace en la sociedad colombiana. No hay que olvidar que, en cierta forma, Colombia es un país muy frágil. El desempleo en el país vecino  es del 12% y el subempleo supera el 50%, con una población que llega ya a los 48 millones de habitantes, de los cuales el 43% se ubica en la condición de pobreza, s olvidar que  el número de colombianos desplazados supera los 5 millones.
A la construcción de la paz también hay que verla desde diferentes ópticas. Porque la paz no será únicamente el silencio de los fusiles, sino también el cese del llanto de millones de colombianos que claman por una sociedad más justa y equitativa. Hay que recordar que Colombia es uno de los países en el mundo con mayores niveles de desigualdad desde el punto de vista socioeconómico. La propiedad de la tierra con vocación agrícola  está altamente concentrada en pocas manos. Millones de indígenas, campesinos y afrocolombianos también quieren compartir la riqueza que se aprecia en algunas zonas de la gran Bogotá.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

martes, 2 de agosto de 2016

Los paramilitares como actor geopolítico en Colombia

Cuando ya transcurre el segundo semestre de 2016, y la  sociedad colombiana se prepara para ratificar los acuerdos de paz que se han venido logrando en La Habana, entre los representantes del gobierno que preside Juan Manuel Santos y los representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), resulta oportuno detenerse a echarle una mirada al fenómeno del llamado paramilitarismo, toda vez que tanto voces de la guerrilla como de organizaciones sociales,consideran  que una  condición imprescindible  para que la paz se consolide, es que  las estructuras paramilitares que aún subsisten, sean desmanteladas en su totalidad.
Los paramilitares como actor geopolítico en Colombia

Al hacer la revisión de algunos materiales escritos sobre este fenómeno, destaca el artículo de Iván Cepeda-Castro (Los paramilitares: dispositivo del modelo "democrático" de control social), en el que se hace la siguiente precisión: “A grandes rasgos el período de gestación y estabilización del fenómeno paramilitar en la historia más reciente de Colombia se sitúa entre 1982 y 1994; etapa que abarca desde la implantación del proyecto paramilitar en el municipio de Puerto Boyacá hasta la primera cumbre de las autodefensas, realizada en diciembre de 1994”.
Más adelante Cepeda-Castro aporta un dato importante que lleva a darle el calificativo de actor geopolítico a los paramilitares,en tanto que entraron a participar en las rivalidades de poder en el territorio colombiano, ya que de un planteamiento de autodefensa y seguridad de la propiedad de la tierra, se pasó a la lucha por el control territorial, “que significa el dominio total de una región, municipio, ciudad o zona de la ciudad, e implica el manejo de su economía, el copamiento del aparato estatal, la intervención en el funcionamiento de las instituciones sociales y la supervisión de los habitantes de la región”. Algo que se aprecia, en su amplia extensión, en el mapa anexo.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

miércoles, 27 de julio de 2016

Masacres y control de territorio

Las masacres son acciones violentas que se ejecutan en el  contexto de guerras entre ejércitos regulares, guerras civiles, insurgencia guerrillera, yihadismo y  guerras entre organizaciones del crimen organizado. En muchos países, a lo largo de la historia, han ocurrido masacres. Basta mencionar a Ruanda, República Democrática  del Congo, México, antigua Yugoslavia, Guatemala y Colombia.
Masacres y  control  de territorio

Las masacres se ejecutan con aplicación de una violencia desmedida, donde las víctimas se encuentran en estado de indefensión. Como lo señala Andrés Suárez en su artículo La sevicia en las masacres de la guerra colombiana, “las masacres no son exclusivas del repertorio de violencia de la guerra, sino que se extienden hasta la criminalidad organizada y la intolerancia social. Se supone además que cuando hay una guerra se produce una segmentación del monopolio de violencia dentro de un territorio, lo que vuelve más probable la irrupción de múltiples violencias”.
Algo que caracteriza a las masacres es que son acciones premeditadas y planificadas, y buscan crear terror, sembrar miedo, enviar mensajes de intimidación, provocar el desplazamiento de los habitantes de un territorio y permitir el control de  territorio por parte de quien ejecuta la masacre. Un territorio es objetivo de control cuando sus características,  en términos de recursos naturales, acceso a rutas estratégicas y potencialidad para servir de refugio y base de operaciones, así lo aconsejan. Las masacres han servido, también, para tomar control de los territorios. Lo único es que, al decir de Blair,  “la masacre apunta a la destrucción total. Ella es la teatralización del exceso”.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve

martes, 5 de julio de 2016

Implicaciones geopolíticas del derecho del mar

El derecho del mar tiene unas trascendentales implicaciones geopolíticas, en tanto que incide en —y fomenta—  las rivalidades de poder en los espacios marinos. Así  se desprende del análisis que hace  Didier  Cormorand en su reciente artículo “Maraj Rajtoj, geopolitika problemo”, publicado en  http://eo.mondediplo.com.
El caso es que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM) ha  incorporado  desde 1982 el  concepto de Zona Económica Exclusiva (ZEE), ha reconocido  el derecho de los Estados de extender su plataforma continental a través de la ZEE y ha creado importantes instituciones como la Asociación Internacional de los Fondos Marinos (AIFM) y la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC).
Implicaciones geopolíticas del derecho del mar

Como resultado de todo este proceso, actualmente los espacios marinos tienen  límites precisos, que favorecen o perjudican las aspiraciones de los Estados, dependiendo de  la visión geopolítica que posean.  La  anchura del mar territorial es de 12 millas (22, 22 kilómetros), sobre la que el Estado ribereño  ejerce su soberanía; la ZEE, cuya anchura máxima es de 200 millas (370,40 kilómetros), donde el Estado ribereño dispone de soberanía para explorar y explotar el suelo y el subsuelo y para el manejo y conservación de las riquezas; la plataforma continental, que contiene el suelo y el subsuelo marinos, a través del mar territorial,  hasta 200 millas.
Entre algunas de las rivalidades de poder en los espacios marinos derivadas del derecho del mar figuran las siguientes: 1. Las pretensiones de Canadá, Dinamarca y Rusia de ejercer soberanía sobre el famoso Dorsal de Lomonosov, ubicado en el Ártico, y rico en petróleo; 2. La disputa entre Colombia y Nicaragua por las áreas marinas  alrededor  de la  Isla de San Andrés,  que favoreció al país de Sandino; 3. La intensa pugna que actualmente  libran varios países asiáticos  por el control del Mar Meridional de China y del Mar Oriental de China.

Por Alfredo Portillo

alportillo@ula.ve
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