lunes, 24 de junio de 2019

Geopolítica de las lenguas


La geopolítica tiene que ver con las rivalidades de poder entre grupos humanos en el territorio, y puede ser vista desde cuatro perspectivas: como una realidad, como una disciplina, como una visión y como una estrategia. Las rivalidades surgen como resultado de las diferencias en los intereses que cada grupo humano  tiene con relación al territorio.

Geopolítica de las lenguas


La geopolítica de las lenguas, de manera específica, se refiere al papel que el elemento lingüístico juega en las rivalidades de poder. Esto se debe a que,  las lenguas, además de instrumentos de comunicación y de difusión de las culturas de los pueblos y naciones, son también elementos cohesionadores de esos pueblos y naciones, y de reforzamiento de su  identidad.

Ahora bien, cuando se habla de geopolítica de las lenguas, el enfoque debe centrarse en los grupos humanos que hablan determinadas lenguas y en los territorios que estos habitan,  o de los que forman parte como elementos constitutivos. Por eso, al pensar en la gran cantidad de lenguas que existe, hay que hacer la equivalencia con los grupos humanos que las hablan, y las rivalidades que surgen o puedan surgir entre ellos.

A propósito de esto, en el año 2017 se realizó un evento en la Facoltá di Scienze Linguistiche de la Università Cattolica del Sacro Cuore Brescia (Italia), para analizar la complejidad de los factores que concurren en la construcción y variación de las lenguas. Al respecto, los académicos que participaron en dicho evento emitieron algunas opiniones de interés con relación a la geopolítica de las lenguas.

Es el caso de Sonia Bailini, quien al referirse al español, considera que esta lengua está viviendo un nuevo  siglo de oro y está en franca expansión, debido a la política lingüística desarrollada principalmente por el Instituto Cervantes desde 1990, y a los flujos migratorios de latinoamericanos hacia América del Norte y Europa. También está el caso del chino, lengua ésta que, según Elisa Giunipero, está siendo difundida por el gobierno de la República Popular de China a través de las sedes  del Instituto Confucio establecidas en numerosos países de los cinco continentes.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve

martes, 21 de mayo de 2019

Conflictividad en el mar del sur de China


Está disponible en YouTube el programa “Conflictividad en el mar del sur de China”, conducido por Pedro Baños, en el que participan como invitados los expertos en geopolítica José Javier Esparza y Angel Gómez de Agreda, quienes hacen un interesante análisis de la situación de conflicto que existe en esta región marítima del sudeste asiático.

Conflictividad en el mar del sur de China


Este espacio marítimo, conocido por los vietnamitas como Mar Oriental, y  por los filipinos como Mar Occidental, tiene una extensión de 3 millones 500 mil km², y sus aguas son  compartidas por Taiwan, China, Vietnam, Camboya, Tailandia, Malasia, Singapur, Indonesia, Brunei  y Filipinas. Tiene una importancia geoestratégica y geopolítica de primer orden, toda vez que sus aguas son zona de confluencia de los océanos Indico y Pacífico, por donde transita una gran parte del comercio mundial, además de ser fuente de riquezas pesqueras, gasíferas, petroleras y de minerales.

Esa importancia geoestratégica y geopolítica del mar del sur de China es la que genera la conflictividad entre los diferentes países que tienen reclamaciones y pretensiones de soberanía sobre los cientos de islas que allí existen, habiéndose creado un peligroso cuadro de tensiones con   repercusión mundial, ya que países como Estados Unidos, Japón, Rusia e India, por razones obvias,  también tercian en esa disputa.

Es de destacar que el rol que juega China en esta conflictividad es determinante, tomando en cuenta la dimensión económica y militar que ha venido adquiriendo este gigante asiático. En tal sentido, los gobernantes chinos  entienden que las aguas del mar del sur de China es una extensión del  territorio chino, y no un mar, lo cual explica la política agresiva que han venido mostrando para con el resto de los países involucrados, que incluye la incorporación de una poderosa flota blanca de guardacostas y una creciente flota gris de naves marítimas de guerra. Sin duda, un punto de inflexión en el ajedrez geopolítico del sudeste asiático.

Por Alfredo Portillo
alportillo@ula.ve

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