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sábado, 16 de mayo de 2026

China-USA: la Trampa de Tucídides

Finalmente Donald Trump estuvo en China, acompañado por una nutrida delegación de asesores y empresarios, donde se reunió con Xi Jinping, para tratar temas de comercio, esferas de influencia, tecnología, conflictos, rutas marítimas, entre otros. Se acordó una visita, este mismo año, del presidente de China a Estados Unidos, para seguir fortaleciendo las buenas relaciones entre ambas potencias.

China-USA: la Trampa de Tucídides

Mientras tanto, a la distancia temporal la historia observa los acontecimientos. El historiador griego Tucídides hace recordar el conflicto entre Esparta y Atenas, entre la potencia dominante y la potencia emergente. ¿Cómo hacer para que no se desencadene un conflicto entre la potencia dominante y la potencia emergente, si recurrentemente ha sido así a lo largo de los siglos?

Este es el reto que tienen tanto China como Estados Unidos. Estando frente a frente tienen que escoger entre el conflicto y la coopetencia. Ambas potencias tienen sus objetivos claros. La una pretende mantener su prevalencia en el ámbito mundial a través de su capacidad tecnológica y militar. La otra avanza a través de una estrategia de cooperación con múltiples países en los cinco continentes.

Cuando ya ha transcurrido el primer cuarto del siglo XXI, el horizonte de tiempo marca su hito en el año 2050. Es decisión de China y Estados Unidos llegar a ese año con un mundo en paz, o con un mundo conflictuado; con un mundo con más desarrollo y bienestar para el resto de los países del concierto internacional, o con un mundo plagado de crisis sistémicas. Los retos que plantean el cambio climático, la producción de alimentos para una creciente población mundial, las corrientes migratorias, el agotamiento de los recursos naturales, las epidemias que diezman sin compasión, etc., obligan a China y Estados Unidos a evitar, inexorablemente, la consumación de la Trampa de Tucídides.

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com

martes, 12 de mayo de 2026

El papel de la tecnocracia

La consabida palabra democracia, que hace alusión a gobierno del pueblo, tiene varios calificativos, en función de las características específicas que éstos tienen, y que se traducen en formas específicas de gobierno.  Algunos la llaman democracia popular, otros la nombran como democracia directa, otros más se refieren a democracia representativa, democracia parlamentaria, y así sucesivamente aparecen la democracia participativa, la democracia revolucionaria, la democracia autonómica, la democracia monárquica y la democracia tecnocrática, para no dejar de mencionar a la combinación de palabras opuestas que dan lugar a la democracia autocrática.

El papel de la tecnocracia


Todas estas formas de democracia de alguna manera existen y coexisten en el concierto de los países del mundo. Algunos gobiernos se consideran representantes de la auténtica democracia, y a menudo dan lecciones a otros gobiernos sobre lo que debe ser la democracia. Cada quien tiene un punto de vista con relación a este tema, y, por supuesto, cada quien quiere que se le respete su punto de vista, y rechazan todo lo que se asemeja a una injerencia en sus asuntos internos.

Independientemente de cuál sea la forma de democracia que caracteriza a un país, en teoría los gobiernos buscan el mayor bienestar para su población y el mayor desarrollo para la nación toda. Para ello necesitan hacer una gestión de gobierno lo más eficiente posible, por lo que tienen que apelar a los recursos humanos más capacitados con que cuentan, de tal manera de poder llevar adelante los procesos y los planes que consideran más adecuados para solventar los problemas que caracterizan a la sociedad.

Es aquí entonces donde entra en juego el llamado sector tecnocrático, conformado por aquellos recursos humanos con formación científica y técnica que les permite diagnosticar los problemas y buscar las soluciones, procurando solventar las dificultades que surgen de la dinámica política de una sociedad, inmersa muchas veces en rivalidades y juego de intereses, que a menudo dan al traste con lo que la tecnocracia propone.

 

Por Alfredo Portillo

alportillo12@gmail.com